El Retorno de los espumosos…

Los espumosos regresan…con menos sex y más city que nunca

La búsqueda de una mujer diferente

Vista, nuca, cuello. Espalda tersa, felina, color cobrizo de verano cercano, la sigues con la mirada hasta que desaparece. Hasta que se pierde entre la gente.

Sonido, melodía, dulce repicar al nombrar tu nombre, calido acento, aguantas la respiración y mantiene el auricular mientras se deshace el eco de su voz.

Olor, a trigo fresco, a tarde de lluvía, a pan recién hecho, a mar, a ojos cerrados te lleva tu nariz hasta ella, hasta que muere el aroma en una parada de autobús.

Tacto, te roza, vello suave, piel tersa, corriente eléctrica, calor, fuego, un instante y desaparece, pero el calor del contacto dura más de un mes.

Gusto, besa salado, a mordiscos, como si tus labios fueran gajos de naranja, te alimentas de sus besos, pero no basta…

Si tus sentidos no fueran tan independientes, se hubieran puesto de acuerdo en una sola mujer, pero ahora que sentido tiene que cada sentido tenga un nombre diferente de mujer…de mujer diferente.

Frío

Siento frío, un frio helado recorre mi espalda entre escalofríos, el viento y la lluvía me hacen sentir lejos de casa.
Si pudiera por una vez mirar por encima de la cama, tapado como estoy con el edredón, incapaz de levantarme, con una bolsa de agua caliente. Pero el frío helado me impide hasta pensar, un trago de bourbon a escondidas y me sentiré un poco mejor.Escribo cuartillas que nadie leerá, lleno las páginas de haikus pretendidamente románticos que nadie añora…

Verano en tí
el frío quema mis huesos
mientras cae la luna

Otra noche más
el amor se pierde en
tu pelo rubio

I look around this feeling

Sin saber porqué, termino una taza de té Kho-Cha sin paladear, hay veces que un momento de placer nos pasa inadvertido.

Ayer no hubiera podido hablar contigo, sin más, no era capaz, creo que hoy tampoco lo seré, los sentimientos se mezclan en la barriga como una lenta digestión. Miro la taza vacia y me recuerda a tí.

Hoy no voy a escribir más, sólo quiero tumbarme mientras el mar mece el barco, cierro los ojos y sueño, sueño con otro pasado que rescriba un futuro incierto.

Despacio, despacio…

Sientes otra vez el ruido de la ciudad en tus arterias, el sonido de la prisa que altera las membranas del tímpano, te crees sin fuerzas, sin energias para emprender otra vez la rutina diaría.

Parado en delante de un edificio enorme, colosal masa granítica, como montaña a escalar, ajustas tu corbata, revisas con una simple mirada tus zapatos y entras en el hall del edificio, seres inertes como tú, te reciben, te saludan con frases escritas hace tiempo para ocasiones como ésta.

Una planta superviviente de un naufragio se esconde al lado de los ascensores, pero nadie repara en ella, quizás tú sí, quizás si la miras todavía estas salvado.
 
Despacio te acercas a ella, sin prisas, acaricias las hojas, y sientes su latido en la yema de tus dedos. Miras tu reloj y piensas que hoy nadie te necesita, sales a la calle otra vez y te sientas en un banco de la calle con la mirada perdida y dejando que el sol te tueste la cara.

Desnudo

Buenas noches desconocida, no sé si soy capaz de contarte algo más de mi, pero lo voy a intentar…pero no creas que lo hago por ti, lo hago por mi, lo hago por no tener que odiar mi imaginación, lo hago para conocerme más, si alguna vez puedo conocerme más.

Me he enamorado, una y mil veces, me enamorado de cada sonrisa, de cada palabra, soy un hombre muy prudente, pero enamoradizo, un hombre que no quiere aprender de sus fracasos, un hombre que abraza a su pareja de baile, un hombre que sueña con banda sonora, que recita versos con una fingida impostura de vate anárquico.

Y ahora apareces tú, querida desconocida, y me desarmas, me intimidas y me preocupas,  y me dejas derrotado, estoy como desnudo en la cola del pan, como temeroso en la antesala de la visita al médico, noctambulo como una luciernaga que perdió su fulgor.

Escucha el rumor de las olas del mar, querida desconocida, mientras acunas tu cabeza en mi regazo, y deja que esta noche la brisa marinera nos lleve y nos conozcamos entre susurros, relatame, dejame que te cuente, con besos, con amores, con caricias, con miradas, . Y si después de esta noche nos queda mucho por conocer, no te preocupes, tendremos más noches…o al menos más ganas de vivirlas juntos

(P.S. Gracias a la autora http://listeningthepianosbar.blogspot.com/ por la deferencia de incluirnos en sus favoritos)

La vida en tres minutos

A los quince años olvide mi nombre, mi enfermedad no era una patología común, sino una extraña alteración que fue estudiada por decenas de neurologos y psiquiatras, algunos recomendaron a mis padres que me internaran en un psiquiátrico, otros que siguiera una terapia menos agresiva. Papá no quiso hacer nada, y no es que no le preocupara yo o mi enfermedad, simplemente no quería reconocer mi enfermedad.

Además de olvidar como me llamaba, comencé a perder infinidad de recuerdos, un día olvidé dónde vivía, cuántos años tenía, y a lo seis meses de comenzar el primer sintoma de la enfermedad, olvidé toda mi vida.

Ahora, en mi mundo los recuerdos no abarcan más de unos minutos, mis conversaciones son imposibles, mis modales estrafalarios, y mi vida social inexistente.

Releo estas líneas y me sorprendo a mi mismo de lo que acabo de escribir, sólo unas líneas antes, me parece imposible que esta cara que veo reflejada en el espejo, tenga un alma que vive en toda una nueva  vida cada tres minutos, porque su maldito cerebro no es capaz de almacenar el sabor del limón,  el escalofrío después de un beso, la trama de una película, o tu nombre enlazado al mio.

Un país llamado Jacqueline

Me enamoré de un país llamado Jacqueline, para mi toda la inmensidad de una tierra como Estados Unidos se resumía en ella, en su forma de mirar, con ojos claros, en la manera que pronunciaba las erres, y en su sonrisa despierta y calurosa.

Supongo que estos últimos años, mi paisaje ha recuperado color y vida, y el país llamado Jacqueline habrá abierto su frontera, no sé porque hoy la he recordado, quizás porque una malabarista callejera, me la ha traído a la mente cuando bajaba por la calle camino del puerto.  

Ahora estoy comiendo un poco de pastrami con pan de nueces y una coca cola, con el cuerpo desmadejado en un banco, al lado de la marina, sin más preocupación que el sol me tueste la piel y su recuerdo en mi pensamiento.

Porque recuerdo que una vez me enamoré de un país llamado Jacqueline, y recuerdo como iba a su casa solo para ver una nevera que fabricaba cubitos de hielo, algo inusual en el país del frío, y como encontré un anillo con un rubí de pega en un puesto callejero y se lo regalé, mientras le pedía, casi suplicaba un beso. Pero ese país llamado Jacqueline, nunca me quiso, aunque me enseñó la importancia de la amistad entre un hombre, entonces más un niño que un hombre, y una mujer.

Y con el paso de los años ese país fue ocupando poco a poco espacio en mis recuerdos, y se fue alejando de mi tacto y mi palabra, Jacqueline se convirtió en una cara borrosa,un país lejano e inhospito, hasta esta tarde una malabarista callejera me recordó a ella y ahora sentado bajo un sol veraniego, echo de menos mi adolescencia, y a ella.

Noticias que se dan en voz baja

He pensado mucho si escribirte alguna vez o incluso llamarte, que alguien desaparezca tan radicalmente como hemos hecho el uno con el otro, sin ningun contacto desde hace mas de tres meses no es algo habitual y me ha hecho pensar mucho en ti.

Quedamos en que si alguno tenia una noticia que dar al otro, nos pondriamos en contacto…y yo desde ayer tengo una noticia que darte…ya no me duele pensar en ti, ya no tengo que pensar en respirar cuando tu recuerdo viene a mi cabeza…he pensado en ti cada dia y cada noche he soñado contigo, y he ido reproduciendo en mi cabeza todos los momentos de nuestra relacion, quizas pensando que puesto en otro orden descubriria donde se empezo a romper todo, antes que nos dieramos cuenta.

Pero desde ayer he dejado de pensar, porque ya lo he comprendido todo y sé que fue lo que hizo romper todo, por eso desde ayer se que puedo pensar en ti en pasado y sin sentir ningun dolor.

Para cerrar todo mi rompecabezas he necesitado tiempo y milagrosamente ayer todo tuvo sentido.

Estoy perdido en las montañas del Atlas en Morocco a mas de dos mil metros de altura y ayer subí yo solo a ver amanecer y caminé durante dos horas para ver salir el sol, me senté en una roca y mientras salía el sol, lloré y mucho, lloré hasta que eche fuera todas mis penas, lloré por ti, por los momentos malos, por aquel hijo que no tuvimos y cuando no me quedaron más lágrimas me senti vivo de nuevo.

Cuando bajé no era consciente de mi transformacion, pero anoche hable mucho de ti  y por primera vez no senti nada raro en el estomago, ni la sensacion de falta de aire…no me di cuenta en el momento pero esta noche de repente me he despertado y me dado cuenta, ya no siento dolor al pensar en ti.

Ahora ya puedo continuar mi vida, y desde hoy puedo pensar en ti con el cariño de alguien que estuvo en mi vida y ocupo un lugar muy importante pero ahora ya se que nunca volvere a pensar en ti como mi pareja. Te dije una vez que eras la mujer de vida, desde ayer se que me equivoque y que ella estara esperando para que creemos con ella una nueva familia. No se cuando tardare en encontrarla, pero ahora es seguro que puedo ponerme a buscarla.

Gracias por todo, como me conoces muy bien sabes que este correo esta lleno de amor y no de rencor, pero por primera vez de otro tipo de amor, mas el amor de la nostalgia y los recuerdos bonitos, que el amor de la pasion.

Desde hoy metere todos los recuerdos buenos y descartare los malos en una cajita mental…y asi de vez en cuando sonreire al pensar en ti y en los buenos momentos a tu lado.

Por supuesto que espero que te encuentres fenomenal y que tu vida se la mejor que puedas encontrar…gracias por todos los momentos, los buenos y los malos, todos me han servido para llegar hasta aqui. Lo paradojico es haber necesitado subir una montaña en un lugar perdido del mundo para darme cuenta, cuando todo estaba en mi interior…

Esta si es la despedida que me hubiera gustado tener, y por eso me he decidido a escribirlo y que la puedas leer.

Un gran beso y toda la suerte para ambos

Cualquier dia te enamoras de alguien

Toda la tarde estuve mirando la puntera de sus zapatos, por no atreverme a mirarla a la cara, y no pude evitar darme cuenta que tenía restos de arena de alguna playa lejana. Y de repente sonó su teléfono y ella se marchó dejando su tercer café a la mitad, entonces por fín la miré a la cara y descubrí con convicción que jamás querría a nadie como a ella.

Me acerqué a ella cuando ella salía del bar, sin tener ni idea de lo que iba a decir, caminé un par de pasos a su lado, “Hola” un ruido ronco salió de mi garganta y ella sorprendida por el sonido de mi voz se detuvo en seco, mirándome de hito en hito. No sabía como continuar, sencillamente me hubiera gustado decirle que estaba enamorado de ella, y de sus pies, de su cara, de su andar felino, pero allí estaba parado enfrente a ella, sin nada que decir. Me miró otra vez perpleja, fuera del bar el sol bañaba su piel morena, y aparecía más hermosa…Mi cabello olía a humo de cigarro, mi aliento a vino y me preocupaba que el olor a frito del bar que impregnaba mi ropa llegara a su nariz.

De repente me dí cuenta que no hacia falta hablar, le tendí mi mano, de piel rugosa y estropeada por los años, y ella la cogió sin dudar, agarrados de la mano bajamos por el paseo, dandonos tiempo para descubrir nuestra primera conversación, sin prisa, sin nervios.

Ella

Ella llora en silencio, sin motivo aparente, sentada en una silla de la cocina y él la mira sin saber como reaccionar, en teoría no hay razón cercana que la motive, en la practica no recuerda nada que pudiera hacerla llorar. Mira sus ojos como dos lunas negras, que se reflejan en un estanque de agua blanca.

Cuando termina de llorar, se abraza al hombre, y de forma quieta le comienza a besar, el hombre que se está comenzando a acostumbrar a la intimidad del llanto, responde con pasión, ambos comienzan a hacer el amor de una forma silenciosa, descubriendo la piel del otro. El cuello de la mujer sabe salado por las lágrimas derramadas, el menudo cuerpo de la mujer desaparece debajo del cuerpo del hombre, apenas hace unos minutos eran casi unos extraños en un mundo que se resquebrajaba, ahora ambos se enroscan y confundiendo sus cuerpos en una forma casi perfecta de color nacarado.

Cuando terminan, él va a la ducha y bajo el agua intenta pensar, pero las ideas no se forman en cabeza, se coloca una toalla alrededor de la cintura y vuelve a la cama, ella está dormitando, en cierta forma amodorrada, por el llanto, por el sexo.

El la mira en silencio, y la descubre de nuevo, acaricia su cuerpo, desde el brazo a la pierna, para en el vientre que exhala pasión, que todavía se revuelve vivo. Se tumba al lado, y cierra los ojos, cuando se despierten se promete a si mismo que esta vez intentará conocer a la mujer que tiene al lado.