Entre Rennes y Saint Maló
Frío y lluvía mientras nos acercamos por la carretera que une Rennes y Saint Maló, a lo lejos una vaca de la raza de las frisonas pasta en un campo cercano.
Por este camino te besé y por primera vez desde hace tanto años, nuestros labios se acercaron y se fundieron en uno solo. Entonces el frío ya no me importó y la lluvía que me empapaba no molestaba. A tu lado estas cosas ya no tenían importancia.
Sólo tú, yo y el mar, la marea y el barro que se queda cuando el mar se retira. Sólo tú y yo, y la tristeza que se queda cuando tú te marchas.
Ahora, diez años más tarde, por el mismo camino, con el mismo hombre, miras por la ventana empañada y recuerdas ese beso, y seguro que por eso me rodeas con el brazo y reposas tu cabeza en mi hombro, por el camino que nos lleva a St. Maló.





