Volvió a casa, saludó a su mujer con un beso en la mejilla y se sentó en el sofá después de quitarse la corbata, chaqueta y zapatos. Leyó el periódico de ayer, por pereza a las noticias de hoy.
Encendió la televisión y se tumbó a lo largo en el sofá y después se sumió en un profundo sopor.
Despertó después de varias horas, era tarde, después de acostumbrar sus ojos a la oscuridad, miró el reloj y las manillas fluorescentes se informaron que eran más de las tres de la mañana. Encendió la luz, y se sorprendió por el mobiliario, nada le resultaba mínimamente familiar, salió de la estancia, y se encontró enfrente de una casa totalmente diferente, la decoración, el tamaño…
Gritó asustando llamando a su mujer, pero sólo salió un niño pequeño y somnoliento de detrás de las puerta y preguntó ¿Qué le da miedo señor?
El miedo le paralizó cuando reparó en la cuenca vacía de los ojos del niño y su triste sonrisa. Sonrisa hueca, intentó mirar al niño de frente, y con todo el cuerpo encogido por el terror, preguntó ¿Dónde estoy?…
El niño, pausadamente respondió Que más da dónde se encuentra, señor, aunque ahora le dijera que está en un lugar seguro, no cambiaría su miedo…vuelva a dormir, sientese en el sofá…
Despertó otra vez, y estaba en su casa otra vez, se encaminó a la cama, su mujer se encontraba sumida en un profundo sueño, pensó que era una tontería despertarla por una pesadilla extraña…
Estaba ahora en un lugar seguro…la voz del niño retumbaba en sus oidos…
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