Un día de improviso ellos dos se reencuentran, se miran a los ojos y se dan cuenta que el amor que un día sintieron todavía está escondido en el interior de ambos. Pueden pasar más de mil años, dos divorcios y cuatro trenes, pero ellos volverán un día a ser pareja.

Ambos se quieren, se necesitan y los dos lo saben, ya ni siquiera recuerdan porqué terminaron su relación, pero hoy y ha sido gracias al azar, se volvieron a encontrar, y sólo durante dos segundos dudaron de su amor.

Rompen amarras, diques, antiguas parejas, nuevos matrimonios y los dos se marchan por un camino que lleva a ninguna parte, o quizás solo a su felicidad.