Ambos se miran a los ojos, y descubren que el amor que sintieron, quizás hace mil años o quizás ayer, ha desaparecido.
La indiferencia invade sus sentimientos, han sido capaces de estar más de una semana sin hablarse, y ahora mismo se han encontrado por casualidad, en mitad de la calle.
Irónico, que se esquiven en un pequeño piso de menos de ochenta metros cuadrados y sean capaces de encontrarse en la avenida principal en plena hora punta.
La tensión del momento se nota porque ambos van acompañados por sendas personas del sexo contrario, a ninguno les extraña, y que no les extrañe, les incomoda.
Los dos convidados de piedra, no entienden que está pasando, el encuentro apenas se extiende por unos segundos, pero suficiente para encontrarse en esa mirada.
Ambos se amaban, ahora ni siquiera tienen ganas de terminar su relación
5 Responses
GME
28|Sep|2009 1Esto no es desamor…
Kenzo Tomochu
28|Sep|2009 2¿Qué es?
GME
30|Sep|2009 3Recibe mis disculpas Kenzo,anoche tuve una visión que me transporto a este relato.Lo leí de nuevo y otra vez y cada vez que lo leo más convencida estoy de que es desamor. Ocurre que el dia q lo leí por primera vez me encontraba bajo los efectos del microenamoramiento e imaginaba el desamor con otra textura. Que tengas un buen dia.
Kenzo Tomochu
30|Sep|2009 4Ni se te ocurra pedir disculpas…estas “microenamorada”? que bonito!!!
GME
30|Sep|2009 5Si…pero ya sabes como funciona esto de los micros…,un beso
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