El hombre entra por segunda vez esta semana en el cine, siendo sincero no sabe muy bien que película va a ver, sólo ha entrado porque la crítica ha denominado la película como una pequeña obra maestra del cine romántico.

Su verdadero objetivo es llegar un día a tener una cita con la taquillera. En los dos años que lleva ella trabajando en el cine, él habrá pasado por delante de su taquilla más de cien veces. Al principio ambos no intercambiaban más que las simples frases al uso, pero con el tiempo, comenzaron a charlar sobre la película que él iba a ver y sobre el tiempo, más adelante incluso bromeaban cada vez que se veían.

El espera que ella se haya hecho una composición de lugar en función de las películas que él va a ver. Pero en esto él hace una pequeña trampa, como hoy mismo,  desde hace un tiempo escoge  las películas que cree que a ella le gustarán, de hecho hoy hubiera visto una película de acción.

Ella lleva dos años trabajando en este cine, para su minusvalia es un trabajo cómodo, poder estar sentada cuando tienes una pierna inútil es casi una bendición de Dios.

Al principio, no se había fijado en el hombre que siempre le pedía a ella la entrada, en vez de utilizar las impersonales máquinas automáticas, pero de un tiempo a esta parte, ya sabe que se llama Fernando.

Ha descubierto que espera todas las tardes su llegada, no sabe si se puede llamar amor, pero se le acelera el corazón cuando le ve. no sabe si él conoce su problema, y si es así si le importa. Le encantaría tener un día una cita con él, aunque fuera en su cine, los dos sentados frente un cubo de palomitas, viendo esas películas que le encantan a él.