El hombre espera sentado en el banco lo que es la última oportunidad de su vida. Traje de domingo, clavel en la solapa, peinado con gomina y zapatos con lustre de betún.
En estos tiempos, un galán de los de antaño no se estila, pero a él a sus más de setenta años poco le importa, ser un concepto demodé.
Mira de soslayo el ramo de margaritas que le quiere regalar, lucen esplendidas bajo el celofán. Faltan más de cuatro horas para que doña Carmen, la viuda del tercero, baje a pasear por el parque con su nieta, pero que son cuatro horas de espera cuando has esperado más de cuarenta años.
8 Responses
GME
14|Sep|2009 1Uff!! esas cuatro horas son todo!
Kenzo Tomochu
14|Sep|2009 2¿pero las esperarias?
GME
15|Sep|2009 3Cuatro horas de espera a cambio de la felicidad? Por supuesto.
GME
15|Sep|2009 4Hey! Me dejas con la duda,acaso no lo harias tu?
EHF
16|Sep|2009 5a cambio de la felicidad vale la pena esperar mucho mas de cuatro horas.. hasta 10 años!! como en Amor (y 2).. b!
Kenzo Tomochu
16|Sep|2009 6Yo las esperaría pero seguro que el miedo y el sudor frío aparecerian cuando quedara poco tiempo…toda apuesta tiene su riesgo…y no siempre esta garantizado el triunfo….pero merece la pena no?
EHF
21|Sep|2009 7si, merece la pena..
IP
24|Sep|2009 8AMOR (y…)
Ella dejó que la lágrima cayera por la mejilla de su rostro ya inconsciente hasta su dedo
y luego se la llevó a la boca y la besó.
Gracias por amarme tanto. Una nueva lágrima, un nuevo beso.
Gracias por no dejarme caer. Otro beso.
Gracias por abrazarme sin límite. Otra lágrima.
No tengas miedo. Beso.
Todo está bien. Lágrima.
Te llevaré en mi corazón…y con la lágrima treinta y cuatro, las contó una tras otra, frase a frase,
expiró mientras ella sujetaba aún su mano cada vez más fría. IP
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