Ya estaba aquí de vuelta, con un recuerdo especial entre las manos, esperando entregarselo, con todo su amor y cariño.

Cuando llamó suavemente con los nudillos a la puerta, ella le esperaba al otro lado, esperanzada y con ganas de volver a verle.

Tambor, tam, tam, sonando desbocados, el corazón de ambos saliendo por la boca, que importa el regalo, cuando el regalo eres tú, dice ella antes de devorarlo a besos.

Una hora antes, ambos se desesperaban de aburrimiento en el sofá. Una brizna de imaginación despertó de nuevo la pasión.