La espiral de Arquímedes, se define como el lugar geométrico de un punto moviéndose a velocidad constante sobre una recta que gira sobre un punto de origen fijo a velocidad angular constante. (wikipedia)
 

Cada vez que la vuelvo a ver desnuda, me vuelve a sorprender, cada nuevo instante descubro un nuevo cuerpo que se superpone al último recuerdo que tengo de ella.

Y como un imán me acerca a ella, y esa atracción me hace sentir en la piel sensaciones que vienen y van, como un río, como un sentido y marcado momento de refrescante pasión.

Que pena que sólo la veo de año en año, tiene la tierra que girar alrededor del sol una vuelta completa para volver a estar con ella. Cada vez que llega su cumpleaños, esa misma tarde, la espero como un colegial impaciente, en la misma habitación del hotel de Ben Salek, donde la conocí el día de su treinta cumpleaños.

Sólo quedan 364 días para volver a verla, pienso mientras salgo de la habitación del hotel, y el calor de Marruecos se pega mi ropa, hace dos horas que ella se ha marchado, y yo apuro el segundo cigarro, el primero sólo.

Si fuera inteligente ahora bajaría corriendo hasta el puerto y la seguiría hasta el ferry, si fuera sensato me agarraría a ella como un mejillón se abraza a la roca para protegerse de la fuerza del mar, le diría que sólo un día al año empieza a no bastar, a no ser suficiente.

Sentado en las murallas de la medina, veo salir el ferry y adivino su silueta en la cubierta, mientras pido al sol que esta nueva vuelta sea más rápida, dandome cuenta que con cada vuelta nos alejamos el uno del otro un poquito más…