Se para delante del autobús, esperando detener su avance. El conductor se incomoda y comienza a expresar su descontento por medio de expresiones malsonantes, mientras el resto del pasaje no termina de entender que está ocurriendo. Lentamente se tumba en el suelo como un moderno Gandhi, el conductor harto ya del dislate, se baja, cerrando violentamente la portezuela.

¿Me quieres decir qué coño pasa, porqué te paras delante de mi, que llevo retraso desde que salí de cocheras? la quiero, la echo de menos, y no quiero que se marche a la estación y coja un tren para volver a su ciudad.

Pero …exclama extrañado el conductor, si este autobús no pasa por la estación, te confundes con el 34. El se levanta de un salto y a lo lejos ve como ella se monta en el autobús acertado, y se marcha sin dejar ningún atisbo a la esperanza. El intenta correr detrás del autobús hasta quedar sin resuello. El conductor del autobús detenido, se rasca el cabello mientras piensa que posiblemente fuera más sencillo haberla esperado en la estación de tren.