Parados en la puerta de la heladeria, descubriendo por primera vez que helado te gusta, es una de la desventaja que tiene comenzar una relación en invierno. Antes de acercarnos al mostrador, me miras seria y me dices “¿ Crees que nuestra vida estará unida por el sabor de nuestros helados?”

Un escalofrío me recorre la espalda, mientras me concentro en saber que helado elegirá ella, y si seré capaz de escoger un sabor que combine con el de ella. Miro el cartel y me sorprendo de encontrar tantas alternativas, no pensaba que tantas alternativas podrían estropearme, sino soy capaz de encontrar de un sabor que combine.

Nervioso, inventando miedos, temeroso de descubrir que una relación se puede estropear por algo tan tonto como el sabor de un helado, “no” respondo “no creo que nuestra vida esté unida por el sabor que tu escojas”…me mira riendo y añade ” eso pensaba yo”, mientras pide un cucurucho doble de stracciatella, un sabor que de verdad me horripila.