Hoy por ser mi cuarenta cumpleaños voy a recoger dos post de hace tiempo que me gustaron cuando los escribí…besos

Arma mi rompecabezas…noviembre 2007

Hoy escribo para ti, para ti que estás al otro lado, seas quién seas. ¡Sí, tú!, no mires a otro lado, hoy no tengo ganas de nada y si estoy escribiendo estas líneas es porque creo que las mereces, tú que siempre estás ahí intentando comprender mi propio rompecabezas, armando las piezas relato a relato. Cada palabra que escribo hoy está dedicada a ti.

Hoy quiero sonreir y soy incapaz, hoy quiero llorar y no puedo, hoy quiero esconderme en lo más profundo de la profunda indiferencia, pero tengo miedo de perderme, hoy quiero dedicarte mis sueños, a ti.

Mirame, y dime que ves, sé clara, sé cruel, sé cierta. Escuchame y dime que piensas, no escondas tu opinión, no seas condescendiente, no quieras protegerme.

Hoy no sé construir un relato, una historia, hoy mis frustaciones pueden a mis sueños, hoy necesito que me digas que merece la pena seguir adelante, o que me digas que no merece la pena.

Hoy me he parado en la calle durante un momento, un momento que ha durado una eternidad, parado en la calle esperando que la gente que pasa a mi lado sin mirarme sea feliz, esperando que nadie sienta el vacio que me hace sentirme inútil, inmovil en el camino.

No me pidas que luche, pideme solo que sobreviva, pideme que encuentre una razón para seguir respirando, que poco a poco encuentre un motivo, y que ese motivo seas tú.

Perdona que no continue, hoy no puedo, descansa y recuerda que un día como hoy, cuando estabas al otro lado, te llamé y te supliqué.

No me preguntes cuando vuelvo, cuando seré feliz, sinceramente no lo sé, pero mientras vuelvo,si quieres puedes armar mi rompecabezas.

Yo te cobijaré….. mayo 2007

Me siento al sol y me como una naranja, así intento no tener que pensar en tí. pero cuando comienzo a pelarla, mis manos no responden, la naranja se cae al suelo. Mis manos son ya tan viejas y te añoran, mis dedos no responden y retuercen un poco más, se enroscan en los recuerdos y entrelazan entre sí, y recogen y abrazan la naranja como cariñosas ramas.

Miro mis brazos y no los encuentro, dónde estaban encuentro unos apendices leñosos, la naranja forma parte de mi, y yo de ella, pedículo y fruto, origen y resultado.

Me pongo a correr, y espero que al hacerlo no tener que pensar en tí, miro mis piernas y ellas no se quieren mover, están enterradas, enraízadas a este suelo, no me dejan escapar de aquí, mi cuerpo se paraliza y se recubre de una corteza, mis piernas se confunden o se unen, se vuelven poco a poco árbol.

No quiero ni pensar que me ha hecho convertir en un árbol, a no ser que sea la necesidad de no pensar en tí, no sufrir, no añorar, pero con los restos de mi recién abandonada humanidad te sigo pensando.

Pronto, cuando mis últimos pensamientos se mueran, ya no te añoraré, pero ahora y mientras me voy abandonando, deseo con todas fuerzas que te sientes bajo mi sombra, que te cobijes de la tormenta, que te abraces a mi tronco y oigas latir este corazón, que comas mis frutos, que me riegues, que me podes, que me consueles cuando llore hojas, y que me hieras tatuando tu nombre en mi pecho de madera.