El puente queda la derecha de la imagen, la gente pasa por la calle sin detenerse, prisas y mal humor. Debajo del puente, pasa un río, casi sin agua, casi nadie repara en él. a los márgenes, crecen margaritas, y juncos, pero también suciedad, latas y botellas vacias.
Cada vez que Marta se para y se apoya en la barandilla, mira al infinito, y siente nostalgia, pena aderezada por una tristeza intemporal. Arroja sus esperanzas al río, allí donde crecen las margaritas, pero también donde las bolsas de plástico ahogan.
No sé si puedo sentir lo mismo, cuando me apoyo en la barandilla y miro al infinito…