Fuera hacía frío, y dentro el radiador funcionaba a ratos. Mientras avanzaba el invierno, Jonás se hibernó dentro de si mismo. No volvería a salir de casa hasta que la primavera asomara por el pequeño ventanuco del salón.

Frío fuera hace demasiado frío. Tanto que Marian miraba como el cristal de la ventana se empañaba mientras sorbía a tragos largos un café humeante. El teléfono permanece mudo, silencioso desde hace días ,sin noticias de Jonás.

Frío, tanto frío que posiblemente la relación entre Jonás y Marían se hiele este invierno, a no ser que algún día el sol tímidamente les invite a salir a la calle y encontrarse.