Hasta mañana, te despides una noche fría, con fuegos artificiales y de repente cuando te levantas…

La fiesta ha terminado, cientos de cuerpos desprovistos de ganas se internan en las profundidades del metro, sus trajes de gala, ni siquiera semejan la galanura de unas pocas horas antes, el frío de la mañana encoje más los huesos y los tacones poco acostumbrados a pies púberes caminan a trompicones camino de la cama…

¿Dónde mueren los buenos propositos? ¿Existe un cementerio donde visitar aquellos viejos y meritorios y nunc cumplidos propositos de años pasados?