El Retorno de los espumosos…

Los espumosos regresan…con menos sex y más city que nunca

Archive for January, 2009

Parado

Mirando por la ventana, el día pasa por diferentes tonalidades, mi cara reflejada en el cristal, también…He permanecido cuatro mil trescientas veintidos horas y cuarenta y tres minutos en la misma posición,  Una tarde del mes de agosto me dijiste que salías a comprar leche…me asomé por la ventana para ver tu silueta bronceada paseando calle abajo, y me quedé esperando para verte volver…al principio sentía un pequeño hormigueo en el pie…ahora ni eso…

Gloria

Si nos pudieramos mirar de seguido a la cara y pudieramos contarnos nuestras pequeñas confidencias a la calor de una estufa.

Saboreo una taza de té, que me sabe a gloria bendita, mientras te observo en silencio sin que te percates. El tiempo se detiene mientras te acaricio tu pelo, tu mejilla, te robo un beso y me abrazo a ti….no hace falta más. Lentamente termino el té, y los pensamientos pecaminosos van muriendo, en los posos del fondo de la taza, el tiempo se acelera otra vez, te levantas y te marchas, dejas flotando en el aire el aroma del jazmin.

Sensación

El viento convierte en murmullo, sin apenas inmutarse tus voces. El sombrío sol de invierno se queda sin fuerzas para acariciar tu pálida tez. La sensación de soledad se repite, hasta que la lluvia te empapa, hasta que la lluvia recorre tu cuerpo y te recuerda que estas vivo.

Frío

Fuera hacía frío, y dentro el radiador funcionaba a ratos. Mientras avanzaba el invierno, Jonás se hibernó dentro de si mismo. No volvería a salir de casa hasta que la primavera asomara por el pequeño ventanuco del salón.

Frío fuera hace demasiado frío. Tanto que Marian miraba como el cristal de la ventana se empañaba mientras sorbía a tragos largos un café humeante. El teléfono permanece mudo, silencioso desde hace días ,sin noticias de Jonás.

Frío, tanto frío que posiblemente la relación entre Jonás y Marían se hiele este invierno, a no ser que algún día el sol tímidamente les invite a salir a la calle y encontrarse.

¿Sí?

Café, periódico, nieve, frío en la cara, ¿jugamos al parchis?no hay nada como estar en casa, con un poco de tiempo para estar juntos.

Brandy, chimenea, manta para dos, dos caricias y un libro a medias…

Y otro nuevo día …

Hasta mañana, te despides una noche fría, con fuegos artificiales y de repente cuando te levantas…

La fiesta ha terminado, cientos de cuerpos desprovistos de ganas se internan en las profundidades del metro, sus trajes de gala, ni siquiera semejan la galanura de unas pocas horas antes, el frío de la mañana encoje más los huesos y los tacones poco acostumbrados a pies púberes caminan a trompicones camino de la cama…

¿Dónde mueren los buenos propositos? ¿Existe un cementerio donde visitar aquellos viejos y meritorios y nunc cumplidos propositos de años pasados?