Es triste tener que basar un existencia únicamente en el disfrute de unos pequeños momentos, momentos como el que estoy a punto de disfrutar, pero a la vez la sola sensación de notar el espeso y caliente líquido con un punto amargo deslizarse por mi garganta en una tarde lluviosa, puede que no pueda ser superado.
Por fín, hacia más de un mes que no me podía sentar tranquilamente en mi despacho, sacar mi calentador de agua, abrir mi lata de Whittard of Chelsea. Como dicen los ingleses, no te mereces tomar un té sino eres capaz de respetar el ritual de preparación, ahora estoy esperando los 4 minutos de rigor, para poder empezar a paladear mi taza.
Repaso mentalmente la mesa, y mis ojos se posan en las dos estrellas de mar hechas de cristal de arena de la playa de Skagen, y recuerdo cuando las compramos, en nuestra separación reclamé la custodía de las dos pobrecillas, y estas pequeñas estrellas me recuerdan que Madrid no tiene mar, pero desde la ventana de mi despacho y con la puerta cerrada, una tarde de lluvia y al anochecer, las pequeñas luces de la ciudad se pueden confundir con los pequeños barcos que pescan en la costa al anochecer, sólo hace falta achinar los ojos, desenfocar la mirada y dejar volar la imaginación.
En semanas como las que he pasado merece la pena aspirar fuerte el aroma del té y dejarse llevar por unos minutos de paz con la puerta cerrada y el teléfono descolgado, me gustaría dejarme llevar y descubrir un poco más que hay detrás de ti, detrás del último sorbo que acabo de dar a mi taza de té…¿Existirá otra taza?…¿mientras quede una sola planta en las laderas del darjeeling…merecerá la pena compartir otra taza más.
Akenston, siempre le habían llamado por su apellido-incluso su mujer-se dispuso a comenzar su discurso. Agradeció al presentador sus amables palabras,mientras hablaba sintió un leve pinchazo de nervios en la boca del estómago. Miró al auditorio y no pudo dejar de reparar en la cara del hombre barbudo que se sentaba en la primera fila, éste le miraba con una inusitada atención, asintiendo a cada palabra, a cada gesto. Semejaba tener cerca de setenta años, y un porte atildado que le recordaba a su padre, muerto diez años antes por unas fiebres reúmaticas. Akenston disertó sobre la paradoja del nuevo individuo en una sociedad “patchwork” durante más de dos horas con una breve interrupción para beber un sorbo de agua. El tema no parecía interesar a nadie más que al anciano barbudo, de hecho al final de la conferencia,el auditorio presentaba un aspecto desolador.Akenston, recogió los papeles y miró al hombre barbudo que continuaba sentado y no pudo evitar dirigirse a él. ¿Qué le pareció la conferencia?preguntó al anciano de forma directa.El hombre barbudo le miró desde lo más profundo de unos ojos azules y acuosos, carraspeó e inició una breve pausa dramática, que a Akenston le pareció de minutos aunque apenas duró diez o quince segundo. ¿De verdad se cree lo que cuenta? Comenzó el barbudo, he esperando dos horas pacientemente a atisbar un mínimo de convencimiento en sus palabras, de creencia, mire Akenston, el tema es bueno, y el título es sugerente, pero usted es el peor conferenciante que ha pasado por aquí en años.Tenga usted en cuenta joven que llevó los últimos diez años viviendo en este salón de conferencias, desde que murió mi mujer y el estado me expropió mi casa. No es un piso con vista a la calle, pero se está calentito en verano y siempre al final de cada conferencia siempre se puede comer algo. Sólo hay que mantener buena presencia y aparentar atención. Buenos días Sr. Akenston, dijo dando por concluida la conversación. Akenston salió a la calle, pensando que el anciano barbudo se parecía más a su padre que lo que había pensado al principio. La tarde se apagaba y una suave brisa primaveral le empujaba a casa.
Could you stay here for a while?, enough to say good bye, enough to feel the cool breeze on your skin, on your face. I smell your breath, your odorless breath, your frozen breath, closeness I feel everytime you are here, at home. Did you love me? Did you miss me?
Keep away from the silent sadness of death, do not forget, you must not forget that isolation is a state of mind, so could you stay here for a while? I love you, I missed you since your indifferent beauty left me years ago.
Please, please, don´t scream, loud cries of forgotten childhood were listened by nobody.
I kissed your pale lips with passion, with love. why did you reject me, your true lover, and let me in the never-ending darkness?