La Gloria en domingo
Si te levantas tarde, no tienes tiempo para nada más que un colacao con tres galletas rancias antes de una ducha rápida.
Y no porque este domingo sea diferente a los cientos de domingos que has vivido en tu vida, quizás mas solitario, te acuerdas cuando tenías diez años y siempre habia una fuente de churros recientes y chocolate caliente, y recuerdas los domingos de resaca con la luz colándose por las rendijas de una persiana mal bajada.
Pero este domingo en cierta forma es distinto, cuando bajas a la calle no hay mucha gente, pero parece normal en un día como éste, además la lluvia seguro que ha hecho desistir a más de uno, no a ti que llevas un impermeable, pero que más da que llueva.
Cuando llegues en el autobús al centro, seguro que el conductor para un poco más cerca de la acera para que el charco no te moleste.
Si te apetece una cerveza no tienes que entrar en un bar, cualquier bar, hoy la cerveza te sabrá bien, y la tapa que incluye una consumición sera de tu agrado. Nadie te empuja en la barra, y alguien olvida su periódico en una mesa y lo puedes leer tranquilo. Aunque llueva la temperatura es agradable, como todo lo que rodea a este domingo.
Y cuando llegues a casa, y porque te has olvidado el móvil, comprobarás una llamada perdida y un mensaje diciendo que te echa de menos. Y lo más imporante es que no la vas a llamar, la vas a dejar pensando que pasa contigo.
Hoy este domingo es solo para ti, abres la ventana y dejas que la lluvia te salpique la cara, abre una botella de vino que guardabas para un día especial y dejas que caiga desde tu paladar a tu estómago. Hoy solo importa el momento, el presente y da lo mismo que mañana sea otro lunes de mierda.





