Miércoles, Febrero 27, 2008

Palabras robadas


Al cerrar los ojos, desperté. Soñar contigo y despertarme a tu lado, fui siempre mi ambición, mi primera opción, mi último deseo. Pero esta vez, me dí de bruces con una realidad pintada por pintores hiperrealistas, ni tú eres así, ni yo soy capaz de conseguirte, ni ahora ni aunque pasara una eternidad orbitando alrededor de tu aura impenetrable.

Te escribiré al llegar al próximo pueblo, cuando caiga el sol, sentado en cualquier terraza, usaré palabras robadas, mientras el viento me acaricia, usare lamentos de poetas caidos para narrarte mi desesperación y tu indolencia. Y todas las noches cerraré los ojos, y tu imagen me acompañará mientras duermo, pero ahora ya no soñaré contigo.
Posted by Kenzo Tomochu at 18:25:50 | Permanent Link | Comments (0) |

Viernes, Febrero 15, 2008

La serenidad parada


No te muestres reacia a escuchar, el sonido de las palabras está en todas partes. Las palabras que pronunciamos hace un minuto, hace un día, hace un mes, las palabras olvidadas del año pasado, de cuando eramos niños, vagan ya sin dueño, por el aire, palabras no escuchadas,  palabras que no fueron queridas.

La serenidad parada de palabras que encuentro para ti, palabras dichas con dulzura a tu oído, repetidas una y mil veces por amantes solitarios y lejanos, por parejas enamoradas, por padres e hijos, en idiomas desconocidos para ti y para mi, mezcladas con suaves silencios y con recuerdos vividos y noches soñadas.

Abre tus oidos, cierra tus ojos y escucha en silencio, aqui a mi lado sin temor,  que yo me quedaré a tu lado.
Posted by Kenzo Tomochu at 14:04:32 | Permanent Link | Comments (1) |

Lunes, Febrero 04, 2008

de cuatro y cuarto a cinco menos cuarto




Cuatro y cuarto, terminé el segundo café, abrí otra vez mi cuaderno y me puse a escribirte las cosas que seguramente sería incapaz de decirte cuando te viera.

En media hora tu avión aterriza, y aqui estoy yo esperando en el aeropuerto, y no porque me lo hayas pedido, sino porque necesito volver a verte, y oir de tu boca todo aquello que se quedó sin decir.

Los trazos de mi letra comenzaban a cubrir el blanco inmaculado del papel, cosas que nunca te diré, palabras que se morirán en este cuaderno y sentimientos que nunca descubrirás. Releo el último parrafo y no le veo ningún sentido- Las horas se destejen en las noches sin luna, mientras te abrazo, mi mirada descubre en la oscuridad  tu esquiva y oculta sonrisa.

El reloj marca las cuatro y media, a mi lado se sienta una familia, y a lo lejos el monitor anuncia retraso en el vuelo que viene de Londres, tu vuelo sigue marcando las 4.50 como hora estimada. Sonrío al mirar la cara de fastidio de un hombre con un cartel escrito con un apellido de sonoridad inglesa.

En mi cabeza o por el hilo musical, o en ambos sitios al unísono, aparece la música de la mer, comienzo a tararearla, y mientras tanto recuerdo nuestras manos entrelazadas hace mil veranos, la brisa agitando tu pelo, y comiendo una dorada a la sal a medias en una terraza de cualquier paseo marítimo de un pueblo blanco de cualquier parte de  Italia, o de Grecia, o de España. Como viajamos cuando eramos jovenes, y que bien me sentía recorriendo el mundo a tu lado.
 
Cinco menos cuarto, la familia sentada a mi lado ya se ha marchado, y sigo yo sentado con el banco,con el cuaderno ya cerrado,  el monitor avisa que en cinco minutos mi futuro se encontrará con tu presente, tu avión aterrizará y yo tendré la oportunidad de volverte a ver después de cinco años.
Posted by Kenzo Tomochu at 14:13:41 | Permanent Link | Comments (0) |

Domingo, Febrero 03, 2008

Tarde de domingo


Mientras yo miro por la ventana, se rompe el amor en mil pedazos y cae convertido en pequeñas gotas de agua. La lluvia cae rítmica fuera, en una oscura tarde de domingo. 

Creo que no hay solución para una vez que se rompe el amor, por mucho que te empeñes en convencerme, un trueno lejano parece que certifica mis palabras.

Me abrazas por la espalda, en una tarde de domingo con la luz apagada, los dos parecemos los únicos habitantes de un mundo oscuro y solitario.

No dices nada mientras tu mano me aparicia el pecho, yo apoyo la frente contra el cristal de la ventana, frio y húmedo. Fuera sigue lloviendo, dentro los dos seguimos en silencio y con la luz apagada, no hace falta decirse nada, noto por mi cuello una lágrima que se escapa de tus ojos. Me doy la vuelta y te abrazo, intento que sigas llorando, pero ahora tus lágrimas se escapan a borbotones por tus ojos, como si tus ojos se hubieran contagiado del exterior.

Acaso si pudieramos volver atrás, aunque fuera por un instante. Te abrazo fuerte, y noto tu respiración agitada, me muero por besarte, pero no lo haré. El frío de la noche nos envuelve a ambos, aunque nuestros cuerpos se confunden en uno solo.

Fuera sigue lloviendo, y es una tarde oscura de domingo, dentro dos cuerpos se abrazan buscando una solución.
Posted by Kenzo Tomochu at 22:49:15 | Permanent Link | Comments (0) |