Ahora es noche cerrada en la parte del mundo que conocemos, y los pequeños seres de la noche salen campando a sus anchas, nadie puede esperar que se detengan ante una pequeña muestra de buena voluntad, no saben lo que es, nunca han sentido el calor de un beso, o la angustia de perder un amor.
Los pequeños seres nocturnos, paran delante de los escaparates mirando con sus grandes ojos, las luces de neon, sin saber que esperan encontrar.
La música de esta época les asusta y la felicidad fingida en la cara de los transeúntes les aterra. Nada puede hacerles entender que en esta Navidad, los sentidos apenan importan.