Oscuro, miras al techo, la penumbra esconde las telarañas. Que pasa con tu vida, dice la mancha de humedad del techo, necesitas más tiempo para ti, necesitas soñar con atardeceres idilícos, mientras tanto, fuera la nieve se acumula en el portal.  

Miras las manos de ella, que hace más de un año que no te toca, que no se acerca, que te deja escapar todas las noches y te deja dormir en el sofá.

Lavas los dientes, notando como el frío de la noche sube por tus pies descalzos. Esta noche, no te apetece estar tan solo, y abres la puerta de la habitación, ella mira sin sorpresa, y te acomodas en tu antiguo lado de la cama, ella continua sin mostrar ninguna reacción. Te pasarás la noche esperando que ella se acerque y deseando acariciarla. Por la mañana el café amargo te devolverá a tu sombría realidad.