10 Oct
Posted by: Kenzo Tomochu in: Uncategorized
Los dos sentados frente a frente en la terraza de un bar cualquiera.Sin recursos narrativos, ni páginas escritas, palabras al aíre tan solo. Ni dos frases entrelazadas fuí capaz de hilvanar. Y ella mirando extrañada, ¿gran poeta? encendió un cigarro y lo descansó en sus dedos, impaciente, esperando un requiebro de amor.
Desconcertada preguntó, ¿y esa limitación verbal, dime algo, por favor?. Agarré la primera servilleta que encontré y escribí el más hermoso poema que nunca escribí, se lo hice llegar a manos temblorosas. Pero no pareció interesarle lo mismo que cuando me contestaba sus cartas, detallando la emoción que le producían mis escritos. No terminó de leerlo, y se levantó. Ni siquiera mi adiós desgarrado la emocionó.
Mis cuerdas vocales se negaron a mantener la ilusión que mis manos habían creado.
2 Responses
Anonymous
15|Oct|2008 1Quizas no quiso que la vieras llorar, llorar de emocion,un llanto sin mesura…o quizas la dejastes desalmada,terminastes de robarle el alma…o quizas algun otro motivo le impedia desnudarse ante ti.HG
Australia
19|Dec|2008 2Pues la proxima vez no te quedaras muda … ya lo veras.
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