El cielo estrellado, se presenta como un cuadro, una carpa, un escenario infinito donde pasear, andar, volar y quizás bailar, y tú me miras como pendiente de cada uno de mis movimientos, como esperando una señal mía para saltar la verja y comenzar tu particular danza.
El rocío de la noche ha empapado la hierba alta, y los tobillos desnudos se nos mojan, se sumergen en un mar húmedo y verde. En noches de luna y estrellas, nadie debería dormir, debería estar prohibido perderse un espectaculo así.
Un rumor lejano, que se convierte en una leve musiquilla, desata, desencadena tu pequeño baile ritual, y me asombro de lo hermosa que estás ahora, bajo la luz de miles de pequeñas estrellas, y una preciosa luna llena…
Por el camino de vuelta al hogar siento flotar, abrazado a ti, agarrado a ti, pegado a ti.