” Me desconciertas…no sé realmente quién eres, por un lado eres la persona más romántica que conozco y por otro tienes ese punto peleón que me desespera” dice ella…
Como diría Benedetti eres como un puercoespín amoroso, deseoso de que le abracen pero con las espinas prestas a clavar a quien se acerque.
El se encoge de hombros, dando por buena la definición. Mientras ella termina el café y deja resbalar la mano por la espalda de él a modo de despedida.