Escucha el rumor de una ola escondida en una caracola, siente el frío polar al abrir el congelador. Quema tus manos en el radiador, mira de frente al sol, hasta que se lloren las retinas, rechina los dientes pidiendo comida, grita, patalea, deja que te sangre la nariz, demuestra aunque sea por una sola vez que estas vivo.
Deja morir los recuerdos, echalos a un charco provocado por tu llanto, ahogalos, matalos, escondelos en un armario, que no te acompañen ya más.
Sientate en una terraza de un bar, pide cerveza, otra cerveza, lee un libro, habla con una pareja desconocida sobre el tiempo, mira insistente a la mujer que tienes enfrente, dejate llevar contagiado por una melodía lejana, sientete flotando sin ritmo.