Vista, nuca, cuello. Espalda tersa, felina, color cobrizo de verano cercano, la sigues con la mirada hasta que desaparece. Hasta que se pierde entre la gente.

Sonido, melodía, dulce repicar al nombrar tu nombre, calido acento, aguantas la respiración y mantiene el auricular mientras se deshace el eco de su voz.

Olor, a trigo fresco, a tarde de lluvía, a pan recién hecho, a mar, a ojos cerrados te lleva tu nariz hasta ella, hasta que muere el aroma en una parada de autobús.

Tacto, te roza, vello suave, piel tersa, corriente eléctrica, calor, fuego, un instante y desaparece, pero el calor del contacto dura más de un mes.

Gusto, besa salado, a mordiscos, como si tus labios fueran gajos de naranja, te alimentas de sus besos, pero no basta…

Si tus sentidos no fueran tan independientes, se hubieran puesto de acuerdo en una sola mujer, pero ahora que sentido tiene que cada sentido tenga un nombre diferente de mujer…de mujer diferente.