La seguí por toda la ciudad sin atreverme a preguntarle el nombre. Monté en autobús, viajé en metro, incluso hice la compra en el mercado siguiendo su estela.
Si me pudieras que te la describiera solo te puedo decir que por las mañanas desayuna zumo, dos docenas de naranjas para zumo, compró en la frutería. Demasiadas naranjas para vivir sola, zumo para compartir.
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Nota de autor: Dos años cumple hoy el blog…tantas cosas han cambiado desde entonces, que ennumerarlas sería inutil, un gran abrazo a todos los que dedicáis un poco de vuestro tiempo para pasar por aquí.