No mires hacia atrás, nadie te sigue, nadie espera que estés aquí, aquí donde se juntan los mares, aquí donde se pierden los recuerdos…Has conducido toda la noche para ver salir el sol desde el faro. Ahora no puedes echarte atrás.

Lentamente bajas del coche dejando que la bruma de la mañana suba por tus pies, la mañana es clara, no tanto como la de aquel día…

A lo lejos ves partir los barcos que van a pescar bacalao, y recuerdas su olor, el olor del mar y del puerto mezclados, el olor a las escamas viejas, al agua sucia, a gasoil, hoy no hay lonja, tampoco hoy en la tumba de Drachmanns hay flores frescas, hoy no se parece nada a aquel día…

Acabas el cigarro, esperando que algo sea familiar, que algo se vuelva semejante, que tus recuerdos se formulen en cuerpo de mujer…pero eso no va a pasar, porque tal día como hoy hace un año, tu la abandonaste en este mismo lugar…nadie te sigue, no tengas miedo, o mejor sí , ten miedo, pero miedo de tus propios recuerdos, ella nunca va a volver.

Tú la viste como lentamente se sumergió entre las aguas, justo donde se unen los dos mares…nunca la volviste a ver, recuerdas como corriste primero hacia ella luego hacia el pueblo intentando en tu torpe danés explicar que ella se había hundido entre las aguas…como tuviste que explicar a la policía que no sabias lo que iba a hacer, y cuando lo supiste era demasiado tarde, que tu estabas donde estas ahora, en lo alto del faro y ella a unos cientos de metros, pero aun así te sientes responsable.

Ahora en la playa hay un cartel que prohíbe bañarse, pero ni siquiera ese cartel crees que la hubiera impedido tomar esa decisión…