Al cerrar los ojos, desperté. Soñar contigo y despertarme a tu lado, fui siempre mi ambición, mi primera opción, mi último deseo. Pero esta vez, me dí de bruces con una realidad pintada por pintores hiperrealistas, ni tú eres así, ni yo soy capaz de conseguirte, ni ahora ni aunque pasara una eternidad orbitando alrededor de tu aura impenetrable.

Te escribiré al llegar al próximo pueblo, cuando caiga el sol, sentado en cualquier terraza, usaré palabras robadas, mientras el viento me acaricia, usare lamentos de poetas caidos para narrarte mi desesperación y tu indolencia. Y todas las noches cerraré los ojos, y tu imagen me acompañará mientras duermo, pero ahora ya no soñaré contigo.