23 Jan
Posted by: Kenzo Tomochu in: Uncategorized
Esta es una historia de un soldado que por entonces se llamaba Anthony E. Benedict, yo mismo, y servía en el “checkpoint charlie” en Friedrichstrasse.
Nunca olvidaré Berlin, ni ese verano de 1961, …pero lo que es seguro es que nunca olvidaré que todos mis recuerdos están asociados a un nombre de mujer, Mette.
Han pasado más de cuarenta años y todavia en algunas noches, en las que el bourbon me obliga a recordar, vuelvo otra vez a tener 21 años…y la estoy esperando en el checkpoint Charlie…
El cigarro me apagaba en la mano, mientras tomaba mi segunda botella de Snapps, hacia menos de veinte días que habia llegado a Berlin y ya conocía todos los bares y lugares donde un chico de mi edad, podría conocer todo aquello que en Columbus-Ohio una familia tarda varias generaciones en experimentar…
Cuando entró lo primero que ví fue su tristeza infinita, y lo segundo sus piernas interminables, (así fui siempre yo…un sentido ambivalente de la vida…entre lo romantico y lo pragmático), ni siquiera supe como cruce todo el local antes de que ninguno de esos patanes que me acompañaban y que yo denominaba camaradas se acercara a ella…
Sin que le diera tiempo a reaccionar, la besé, la besé como se besa a una novia al volver de la guerra, con la pasión y la mayor ternura que fui capaz…ni siquiera retiró, ni por un segundo, sus labios, y me devolvió el beso con el mayor amor que nunca he vuelto a sentir en mis 65 años de vida…no hizo falta hablar, la recogí en brazos y salimos del Kurfürstendamm…paré un taxi en Kelferstrasse…entramos besandonos y no volvimos a parar, mientras el taxista ponía dirección a hotel Höfe conocido por todos los soldados americanos…
…siempre que podía (siempre, habia sido una vez más, pero esta vez era acompañado) pedía la habitación del último piso, en esa habitación se podía oir, sentir y ver aquella parte desconocida de la ciudad para mi…el Berlin Oriental…para un soldado americano, cruzar el checkpoint charlie (o cualquiera de los otros dos) estaba considerado como deserción…
…Fue la noche más mágica de mi vida…nos amamos hasta que amaneció y cuando el sol comenzó a iluminar con sus primeros rayos al muro (ese muro que dividia a los berlineses entre buenos y malos)…compartimos mi último lucky… intentó explicarme en aleman quien era ella…sólo recuerdo su voz dulce y sus caricias en mi brazo, mientras me indicaba con su dedo la parte oriental…
…Nos vestimos despacio, intentando no romper la armonía de la mañana, el sol y nosotros dos…era temprano, mientras me terminaba de poner el uniforme, la volví a mirar…era la mujer más bella que nunca podrías imaginar…
…Cuando llegamos al comienzo de Friedrichstrasse…la abrace como se abraza a una madre cuando tienes cinco años y no te quieres separar de ella…comenzó a susurrar en aleman..algo que después de algunos meses pude llegar a traducir y que era algo como esto “…Es claro que lo mejor no es la caricia en sí misma sino su continuación”…al llegar al Checkpoint Charlie, ya no me cabia ninguna duda la iba a querer para siempre, Mette, que así supe que se llamaba cuando vi su cédula…vivía en aquella parte de la ciudad en la que yo nunca podría entrar…o sí…
…mientras ella cruzaba el punto de control…la roce, con mi mano en su espalda…ella se dió la vuelta …y volví a ver esa mirada de tristeza inmensa…y una sola palabra por su parte..Gekommen Gekommen!! (VEN…VEN!!!..vente conmigo…), en alquel momento mi cabeza ordenó a mis pies no hacer caso a mi corazón…y la ví alejarse al otro lado del muro…mientras en mi cabeza…Gekommen…Gekommen, …durante los siguientes seis meses…en los que estuve destinado en Berlin…no deje de esperar cada día…volver a verla…cruzar el punto de control…y cada noche en el Kurfürstendamm, esperaba volver a verla…las caricias, los besos de esa noche los tengo almacenados en mi memoria ….
…En diciembre de 1989, brindé por Mette cuando el muro fue finalmente derribado…Gekommen…Gekommen….
…Mi historia se la dedico a todos aquellos que llegan hasta su propio “checkpoint” Charlie y deciden no arriesgarse al otro lado…
One Response
Anonymous
14|Feb|2008 1;Me he sentido identificada y eso siempre gusta. Conozco ese Berlin y la caricia del amor aunque sea por un instante ,sabiendo que no lo puedes retener ,ni quieres.
Dos mundos que se unen por un no se sabe que una noche y te inyecta vida y Amor mucho Amor.
Gracias por hacerme volver a esos instantes.
Leave a reply