Estoy soñando que no tengo más que pensar, que nunca tendré que explicar como las cosas se resuelven sin saber como y como soy capaz de escribir con los ojos cerrados, tal y como he hecho con este texto.

Sorprendentemente ya soy capaz de dejarme llevar por un mundo de segundas intenciones,  terceras impresiones y cuartas explicaciones.

Bien por mi, y lo siento por las personas que tuvieron un pañuelo azul anudado al cuello sin saber que les hacia falta. Y por los que soñaron con sardinas y por los que rieron sin ganas al ver caer un cisne. Y por los que al decir basta se entristecen por la falta de algodón en la barba de Papa Noel.