El Retorno de los espumosos…

Los espumosos regresan…con menos sex y más city que nunca

Archive for May, 2007

Frio en los pies…

Paseando por la playa, con los pies desnudos me acuerdo de ti. me fijo en las pisadas que dejo en la arena y tengo que recordar como era pasear contigo y como era dejar dos pares de esas huellas, las tuyas y las mias.

Recordar como era pasear contigo por la playa por la tarde, con el sol ocultándose detrás del mar. Recordar como era abrazarte cuando septiembre amenazaba con terminar con el verano antes de tiempo, recordar como era jugar a hacer saltar las ranas de piedra por encima de las olas, y verlas hundirse detrás del último circulo de agua.

Recordar como era conversar y construir temas de discursión, nuestro pasatiempo preferido, como si fueramos dos catedraticos, hablar de inmigración, de amarillo, de la dieta, de política, de sexo, pero hablar durante horas, por evitar hablar de ti y de mi, y de como romper las cadenas que nos obligaban a encontrarnos tan lejos el uno del otro.

Recordar como es una playa vacia, y el sonido del mar, y tenerte a mi lado, mientras esquivabamos las olas que rompían y jugar a salpicarnos como juegan los niños pequeños, y correr y pararnos. Recordar como huías de las algas secas dando saltos, y como me reía.

Recordar que cuando teniamos frío en los pies, corriamos a casa y encendiamos la chimenea y nos sentabamos en el suelo con dos copas de vino y jugabamos a Yazchi y tú hacias trampas con los dados. Recordar que cuando te descubría me mirabas con esa cara de mohín y me besabas. Recordar esas tardes me hace volver a disfrutar, aunque no estés ya a mi lado.

Hoy mientras paseaba por la playa he tenido frío en los pies, pero ahora no me queda más remedio que calzame otra vez las zapatillas y ver como se van borrando mis huellas en la arena.

¿Te queda otra cerveza?

Es mejor morir que perder la vida…

Nunca fuimos novios, pero estuvimos juntos más de tres años y quizás un poco más. Nunca me dijo que me quería, al menos con palabras, su definición de nuestra relación era la de un acuerdo de intenciones, “hacemos cosas juntos y nos entendemos ¿verdad?pues no hay que hablar más de esto”.

Si recordara algún momento a su lado sería feliz, pero últimamente mezclo los recuerdos en mi cabeza, y no puedo dibujar ningún momento a su lado. Pero si quiero pensar que alguna vez nos cogimos de la mano y anduvimos asi juntos un rato. Seguro que ese día lloré en el camino de vuelta a casa. En aquella época los besos y caricias que me daba era como beber agua con sal cuando tienes sed.

Una vez fuimos juntos a la playa,o la montaña durante algunos días pero como te he contado no recuerdo mucho, mejor dicho nada.

Ahora me encuentro solo, tan solo que puedo ordenar mi soledad por tallas y ponerla en perchas en el armario, soledad de primavera, soledad de noche de gala, soledad de luto riguroso, pero mañana, como es una mañana más, me he puesto el traje de soledad de diario, se me ajusta a las carnes, y me aprieta tanto el pecho que me cuesta respirar.

Paro en el espejo y veo al cabrón que ocupa mi cuerpo y que hace años que no hace nada, nada. Él fue el que estropeó esa relación, él que decidió que no bastaba, que necesitaba más, él que postulo sin permiso. Ahora todas las mañanas se lamenta, todas las mañanas deja que el día se vaya apagando para que llegué el siguiente día. A veces pienso que es mejor morir que dejar que te arranquen poco a poco la vida, dejando que se escape por el desagüe.

Todas las mañanas mi escape de salida, montado en el ascensor pasa por pulsar un botón, y sé que la puta voz metálica se ríe y cuando pronuncia la frase “Ha pulsado el piso cero”, cambía la entonación átona de su voz impersonal y me dedica la palabra “cero”, cero amor, cero esperanza, cero….

Sí estoy gritando…¡¡¡salvame!!! estoy soñando parado en mitad de la calle e intentado recordar tu cara, sí alguna vez creiste quererme , alguna vez intentante pronunciar las palabras “te quiero” mirándome a mi y se acabaron muriendo en algún punto entre tu garganta y tus labios por miedo al que pasará, por favor, ven y salvame, ayudame, quiereme, salvame, mienteme si no me quieres pero todavía me necesitas, yo sí te necesito

Sí estoy gritando y es por tí, la gente se para en la calle y me llama loco, me piden que me calle que no les moleste, no soporto esta soledad tan concurrida…

P.D: La foto está hecha por Kenzo Tomochu en Copenhagen, un día pidiendo ayuda…

 

 

un dia en las carreras

Nunca pensé que despertarme con un tio barbudo a mi lado me iba a alegrar tanto, esta mañana nos ha levantado el coronel al grito de: Arriba,joder, Arriba a las carreras!!!!

Ahora estamos oliendo a gasolina, a resaca y a poco sueño, pero los cuatro estamos tan tan contentos y ahora el barbas se está probando una camiseta de Ferrari, para poder justificar que un dia se acostó tarde y durmio poco para ir a las carreras.

 

El palacio de la princesa, por David

 

Hace un tiempo, apenas unos meses, decidí que quería enamorarme. Y empecé a construir mi palacio del amor. Sabía exactamente cómo quería que fueran las cosas que sucedieran dentro. Cuando lo acabé y ví que todo iba a ser como yo quería que fuera dije, y ahora a buscar a la princesa. Y me puse manos a la obra, y te conocí a ti. Ni siquiera te di la oportunidad de llegar a ser mi princesa sino que te hice ya princesa. Lo primero que ví fue perfecto para mi, esos ojos, esa sonrisa, esa dulzura, y dije, es la princesa de mi vida. A partir de ese momento el resto ya no hacía falta. Yo ya había construido en mis sueños el futuro de los dos y sabía que iba a hacer todo lo posible para que mi sueño fuera perfecto. Aún así he sufrido porque sabía que era irreal lo que estaba haciendo y tenía una lucha, una pelea interna y un sentimiento de saber que el presente lo estaba construyendo con mis ilusiones y que no estaba dando ninguna oportunidad a que creciera la primera piedra real y firme del palacio.

No sé lo que será de nosotros en el futuro. Lo que sí que sé es que he aprendido una lección que creía aprendida. Las cosas siempre suceden por algún motivo. Puede que esto haya ocurrido para prepararme para la próxima vez, para la próxima persona, o puede que haya sido un punto de inflexión para lo que tenga que suceder entre nosotros. Lo que sé es que no puedo saber y que las cosas ocurrirán si tiene que ocurrir.

Quería despedirme con estas palabras y, como no, con una gran sonrisa. Te sonrío y, como te puse en el mensaje, prefiero arrepentirme de lo que he dicho o hecho que de lo que no dije o no me atreví a hacer.

Escrito por la rana que igual era un príncipe

David

¿Recuerdas la primera herida que te hizo sangrar?

Dicen que la primera vez es la que más duele, la depresión es más profunda y el abismo que se muestra debajo de nuestros pies no tiene fin.

La noche que la conocí las palabras no llegaban a mi garganta, me quedé mudo mientras ella se acercaba lentamente hacia mi, un abrigo pistacho y  un paraguas de colores. No recuerdo que me preguntó, ni porqué se quedó parada a mi lado esperando una respuesta que era incapaz de darle. ¿Te casarías conmigo? me preguntó por segunda vez, la miré durante unos segundos que parecieron una eternidad, esperando comprender el alcance de la pregunta y porqué una desconocida me la estaba preguntando…ella parecía divertida en mi perplejidad, ante mi mudez decidió terminar con ella…

Sólo te he preguntado si te casarías conmigo, es una pregunta hipotética, no es una declaración de amor y mucho menos una obligación, añadió con una sonrisa. Tardé más de dos segundos en suspirar, quizás aliviado quizás sorprendido…Al menos chico mudito, si me puedes invitar a una copa de vino ¿verdad?, asentí con un gesto, ella me cogió de la mano y me introdujo en su mundo, por primera vez una noche de abril…de hace algunos años.

Hoy he creido verla en el metro, casí 20 años después, no sé si me ha reconocido, pero yo a ella sí, su misma melena, su mismo talle, lo que más me ha sorprendido es que seguía llevando el mismo abrigo color pistacho y aunque me ha parecido increible no había envejecido nada. El sólo pensar en verla me ha sacudido el corazón y he tenido que sentarme, desde mi pecho y extendiéndose por todo el cuerpo un sudor frío ha comenzado a invadirme…

En estos 20 años he tenido tiempo para casarme, he tenido dos hijas y soy razonablemente feliz, mi trabajo no está mal y me permite tener un cierto desahogo para dedicarme a mis entretenimientos, y todo esto ahora estaba otra vez en un precipio, solo porque la he vuelto a ver, sólo porqué durante dos segundos he creído que ella volvía a estar en mi vida. Esta tarde al volver a casa, me he sentado a mirar como jugaban mis hijas y sin hablar me he acercado a mi mujer y la he rodeado con mis brazos y la he llevado a la habitación, y la he besado, la he besado durante mucho tiempo, tanto que ambos nos hemos sorprendido, después hemos hecho el amor con pasión, con ternura, con ganas , con deseo.

Cuando amaneció me levanté y después de ducharme, he cogido un taxi y me he parado en su calle, durante más de veinte años he intentado esquivar caminar por esta calle, nunca he sido capaz de volver en veinte años, ni mirar esa casa en la calle Fuencarral, hoy si creo que estoy preparado para volver a esta calle. Antes de salir, he buscado en un cajón que nunca abro, un juego de llaves que nunca he vuelto a utilizar.

Al llegar a la casa, me he parado un momento, y he mirado hacía arriba, en la terraza no hay geranios, como hace veinte años…lentamente he subido los peldaños, y los recuerdos se han comenzado a agolpar en mi cabeza, nuestros abrazos, nuestros besos y nuestra pasión, cada crujido de los peldaños de madera, me traen momentos de nuestra vida en común, durante estos años, he intentado evitarlos en mi cabeza, construir un muro…hoy ya no tiene sentido, quiero que sepa lo que la he echado de menos, cuanto la quise, y a lo mejor cuanto la quiero todavía.

Al girar la llave, mi corazón ha comenzado a golpearme el pecho, y me he apoyado a la puerta, tan cerca que he podido oler la vieja madera, tantos años y ahora todos encima de mis hombros…

La casa está vacia, como debería estar…no queda, ni un recuerdo, ni un mueble, nada que recuerde a ella, nada que recuerde que hace casi veinte años, ella murió…nada que recuerde mis lágrimas abrazado a su madre, nada que recuerde a esa chica de un abrigo de pistacho verde que vino a estudiar a  Madrid hace más de veinte años…durante un año fui el novio de esa chica que una noche de abril, me paró por la calle para preguntarme “si me casaría con ella”…

Al bajar, he metido las llaves en el buzón del portero, con una nota para sus padres, después he parado en su bar favorito a desayunar como haciamos los domingos por la mañana. En el taxi de vuelta, voy pensando como contarle a mi mujer, como durante tantos años he dejado dormir este dolor en el fondo de mis entrañas, el taxista al verme llorar me pregunta “¿Está bien?”, después de pensarlo un momento, le respondo “Ahora,sí”

Ahora si me preguntas si recuerdo cual fue la primera herida que me hizo sangrar, ya te puedo contestar, fue perderla hace más de veinte años.

 

I’m so glad you´re here

Mire la punta de sus zapatos, y de repente ella dijo “Ojalá que no sea la última vez”, levanté la vista pero ahora era ella la que miraba la punta de mis zapatillas…”Espero que no…te llamo” la conteste rápido, nos rozamos las manos mientras mis zapatillas emprendían el camino de vuelta y sus zapatos rojos se quedaban en el portal de su casa…

Lentamente esos zapatos rojos de tacón, subían lentamente por las viejas escaleras de madera, al ritmo de una vieja canción que ella tarareaba mientras el último bostezo aparecía en su boca…cuatro pisos son muchos pisos….

Las aceras cada vez son más anchas en esta parte de Madrid, y no me habría dado cuenta si no fuera porque esta noche no levantó la vista del suelo, me cruzo con otros zapatos de tacón y levanto la vista para mirar a la dueña, ésta me esquiva la mirada, mientras se apresura a cruzar por un paso de peatones…

Al fijarme en mi manera de andar, me doy cuenta que cojeo un poco del pie derecho, no es más que un leve defecto, pero hoy se nota de manera más clara, e intento corregirlo, pero al intentarlo la cojera se hace más ostensible para alguien que me estuviera observando…desisto de evitarlo, además creo que estoy un poco borracho, la dueña de los zapatos rojos y yo, hemos terminado una botella de La Chapelle de la Trinite…no hace más de una hora…

Me imagino como los zapatos rojos han llegado a su casa y su dueña los guarda, y rápidamente los olvido mientras empiezo a pensar en su dueña, y me doy cuenta que ya soy capaz de imaginarla perfectamente y recordar cada pequeño detalle…me sorprendo e intento poner a prueba y pensar en otra mujer, pero cada intento me hace fracasar, a duras penas penas puedo recordar vagos detalles de cualquier otra mujer…ella vuelve con más claridad e intensidad…

Miro los adoquines para intentar que ese recuerdo se desvanezca y mi cabeza vuelve a volar, pero esta vez pienso en Marrakech, y en los diferentes adoquines de la Medina, más pequeños para las callejuelas sin salida y más grandes para las calles más principales…un buen truco…me imagino si sería posible pavimentar con adoquines las relaciones, de tal forma que sólo mirando al suelo pudieras decir “no hay salida”…

De repente levanto la cabeza y me doy cuenta que he estado andando en circulo, el problema de no levantar la vista del suelo, y estoy casi al lado de su casa…rápidamente corro, olvidando la cojera y llego a su portal…llamo al telefonillo…sin darme tiempo a contestar una voz responde “I´m so glad you’re here” y la puerta se abre…

Mis zapatillas devoran los peldaños de dos en dos, mientras un leve pensamiento de inquietud me invade…espero que sea yo al que estan esperando…

 

 

Descansa…Descansad

Duerme, ya es noche profunda en casi todo el mundo que tú y yo conocemos…te imagino mirando por la ventana de tu habitación, mirando al jardín, las gotas de agua cayendo y tú con la ventana abierta, fumando un cigarrillo, y prometiendote a ti misma que será el último. Sí corazón, pero el último por hoy, mañana volverás a fumar otro mientras te preparas el desayuno…pero no quiero pensar en mañana, mañana queda muy lejos…

Si es verdad que tú y yo vemos la misma luna, ahora la tendrás encima de tu cabeza y los reflejos brillarán en tu pelo…sé que estas despierta, porque yo también estoy despierto, y ha sido tu recuerdo el que me ha hecho despertar. Apuras el cigarro, vas a la cocina y lo apagas en el grifo, y lo tiras a la basura, enciendes la luz del baño y te lavas los dientes. Quizás todavía tienes el pelo mojado… cuando estabamos juntos me encantaba el olor de tu pelo mojado en la almohada, y abrazarme a  tu cuerpo oliendo a lavanda y menta, y dormirme a tu lado con la ventana abierta…

Si esta noche estás en tu habitación, es que esta noche no has ido a dormir a su casa, no te preocupes, él esta cerca, y mañana estará allí…ahora apago la luz de mi habitación y todo parece un poco diferente, ahora puedo imaginar que los muebles se han transformado…y que hasta yo mismo he cambiado…

Mi cama es tan grande, la ventana es tan pequeña, y son los recuerdos me traen esta noche tu imagen, pero no te levantes, sigue en tu cama, ahora te has puesto la camiseta y escondes un libro debajo de la almohada, la luz se apaga y la luz de la farola y de la luna proyecta sombras en tu cama…

Antes, no se cuanto tiempo antes, tenía miedo de estar así, sólo y tú allí sola, pero sola de mi y en realidad bien acompañada,  pero esta noche, cada uno en nuestra cama y pensando en el otro, y esperando que sea feliz, cada noche, y en cada oportunidad…

Me gustaría que me pudieras ver ahora, y mientras un coche camina despacio sin luces por mi calle,  estoy con mi cara pegada al cristal, el frío de la noche me despierta un poco…el semaforo pasa de rojo a verde y otra vez a rojo sin que nadie se queje…

Descansa, mientras el sueño te llega, sólo por hoy hemos estado conectados, sólo por hoy mientras te quedas dormida, te he arropado…duerme sweet angel, sov godt y piensa en él…sólo por esta noche has pensado en mi, pero es un recuerdo parado en el tiempo…no significa más que hoy antes de ir a dormir te has acordado de mi…y sólo a lo mejor porque te has acordado de mi, yo me he despertado y he tenido que abrir la persiana y mirar al cielo…

Leo lo que acabo de escribir, sorbo un poco de whisky y escucho a Keane, mientras tanto también habrás llegado a tu cama, esta vez una cama prestada, y me has pedido que lo que escriba te lo dedique, que te lo mereces…mientras en mi mesa el whisky se va terminando, pienso en cuanta gente se está acostando hoy, en ese mundo que conocemos, y cuantos han tenido un mal día…quizás ese amigo que vió hoy a su ex-novia, y tiene dos camas, una en cada ciudad…quizás el otro amigo que duerme de lunes a jueves pensando en que ojalá sus fines de semana duraran toda la semana…

Y yo, ahora sí y de verdad, me levanto de mi sofá, apago la luz y camino por el pasillo, me lavo parsimoniosamente los dientes, me pongo a oscuras el pijama y me tumbo en esa cama grande, y dejo que todos estos pensamientos floten por encima de mi cabeza y de mi cuerpo, mientras me quedo dormido. Buenas noches, descansad mis queridos…

Hola me llamo Deana…

Hola me llamo Deana Breitberger, y nací un día de marzo de 1989 en el hospital de Magee, mis padres se llaman Duane y Donna, y mis hermanos mayores se llaman Deren y Deirdre, con suerte me graduaré en mayo de este año, luego planeo ir a la Universidad de Pittsburgh, si consigo convencer a mis padres que estudiar es una buena oportunidad.

Mi vida se resume en estas pocas líneas, quizás podría contarte que me encanta bailar Jazz y tocar el clarinete, de pequeña me encantaba jugar al escondite y ir a la cabaña de mi abuela de vacaciones. Algún me casaré y tendré dos hijos. Una vez tuve un novio, pero al final acabó con mi amiga Nicole Cochran, porque ella sí se acostó con él. Quizás debería dejar de ser amiga de Nicole, pero entonces no tendría amigas, y es un poco triste ir al High School yo sola.

Una vez fui feliz, recuerdo que tenía 13 años y vino mi prima Rachel desde Suiza, estuvo con nosotros una semana y durante ese tiempo mi familia fue feliz y no se oyeron discursiones en la habitación de mis padres. Pero un día Rachel volvió a Berna y mis los gritos volvieron a llenar las paredes de mi pequeña casa roja y blanca.

Ahora estoy oyendoles gritar, y creo que no lo soportaré más, ahora mi padre sale de casa, y se monta en el coche. Mi madre bajará ahora a la cocina y beberá una ginebra, dos, o tres, y se acostará  borracha. Mi padre no volverá esta noche, seguro que se queda a dormir en la cama de cualquier mujer que habrá conocido esta noche.

Mi hermano Deren se fue hace un año de casa, y no volvió a llamar. Sólo dejó una carta larga y toda su colección de cromos de beisbol. Ahora los tengo en uno de los cajones de mi mesilla, cuando estoy triste como ahora los agarro fuerte con la mano y pienso que Deren me abraza y me dice que nada va a pasar.

Deirdre no se ha ido, bueno técnicamente no se ha ido, pero hace más de dos semanas que nadie sabe dónde está y que ha pasado con ella. Mi madre piensa que está con Clarence pero yo sé que hace más de un año que ella y Clarence no se hablan. La verdad es que pienso que mi hermana está muerta, pero lo llevo pensando desde que tenía 6 años, y Deirdre estuvo un mes en el hospital, cuando volvió ya no parecía mi hermana y nunca volvimos a hablar como antes, ni a jugar juntas.

Hola, me llamo Deana y necesito alguien que me comprenda, sólo espero que alguna vez pueda encontrar alguien que me quiera, y saber que se siente.

 

Un buen momento…

Nada ansío de nada,
mientras dura el instante de eternidad que es todo,
cuando no quiero nada

(Foto by Kenzo Tomochu, Kasbah du Toubkal, 2007)