
“La pérdida de los bigotes, afectará a un gato en su equilibrio, su apreciación de distancias, y la percepción de la proximidad de las cosas, impidiéndole de esta manera sortear lugares estrechos, que antes pasaba sin ningún problema” (Littleanimals.com)…
El hombre comenzó a escribir y mientras lo hacia, lentamente empezó a llorar, cada lágrima la iba transformando en las palabras más bellas y a la vez más tristes que nadie pudo leer jamás.
El gato comenzó a maullar y de sus maullidos salió la serenata mas dulce y triste que nadie oyó nunca.
El hombre miró al gato y con una sonrisa triste le indicó la puerta de la calle, el gato no hizo ningún gesto, comenzó a lamerse, primero despacio, luego con fruición intentando quitarse de encima el olor a fracaso que envolvía el ambiente. El gato saltó a lo alto de la cómoda y desde esa atalaya comtempló al hombre…o a lo que quedaba de él…
Mientras tanto él escribía con desesperación llenando cuartillas…llenas de recuerdos de amor, de sentimientos olvidados… escribia frases que se susurran al oido….y suenan como caricias…caricias que duelen..y él ya sabía que nunca más podría amar..cuando terminó de escribir se sentó, lleno su vaso del mejor vino que se podía permitir, bebió lentamente y cerró los ojos…pero no de esa forma en que los cierras para evocar un pensamiento o un sueño, los cerró a manera perpetua…
Cuando llegué a la mañana siguiente….su mano agarraba la última cuartilla escrita…la leí lentamente…
Esta historia continua en http://sonando.blog.com y se títula las lágrimas huelen a limón amargo y sal





