Hoy escribo para ti, para ti que estás al otro lado, seas quién seas. ¡Sí, tú!, no mires a otro lado, hoy no tengo ganas de nada y si estoy escribiendo estas líneas es porque creo que las mereces, tú que siempre estás ahí intentando comprender mi propio rompecabezas, armando las piezas relato a relato. Cada palabra que escribo hoy está dedicada a ti.

Hoy quiero sonreir y soy incapaz, hoy quiero llorar y no puedo, hoy quiero esconderme en lo más profundo de la profunda indiferencia, pero tengo miedo de perderme, hoy quiero dedicarte mis sueños, a ti.

Mirame, y dime que ves, sé clara, sé cruel, sé cierta. Escuchame y dime que piensas, no escondas tu opinión, no seas condescendiente, no quieras protegerme.

Hoy no sé construir un relato, una historia, hoy mis frustaciones pueden a mis sueños, hoy necesito que me digas que merece la pena seguir adelante, o que me digas que no merece la pena.

Hoy me he parado en la calle durante un momento, un momento que ha durado una eternidad, parado en la calle esperando que la gente que pasa a mi lado sin mirarme sea feliz, esperando que nadie sienta el vacio que me hace sentirme inútil, inmovil en el camino.

No me pidas que luche, pideme solo que sobreviva, pideme que encuentre una razón para seguir respirando, que poco a poco encuentre un motivo, y que ese motivo seas tú.

Perdona que no continue, hoy no puedo, descansa y recuerda que un día como hoy, cuando estabas al otro lado, te llamé y te supliqué.

No me preguntes cuando vuelvo, cuando seré feliz, sinceramente no lo sé, pero mientras vuelvo,si quieres puedes armar mi rompecabezas.