12 Nov
Posted by: Kenzo Tomochu in: Uncategorized

El hombre le levantó presuroso, terminó de hacer las maletas y se encaminó hacia la puerta de salida, su mujer y sus tres hijos intentaron en vano detenerle, era un hombre resuelto y no habia nada que pudiera en este momento hacerle cambiar de idea.
Depositó las maletas en su viejo coche, y mientras su familia le miraba por última vez desde la ventana del salón, el hombre arrancó el coche. La música de la suite de Scherezade resonaba mientras se dirigía por carreteras de segundo orden hasta el lugar donde nació, ahora que notaba su muerte cercana se comportaba como un salmón que se remonta el río para morir donde nació.
Cuando anochecía llegó al pueblo, no más de dos luces le dieron la bienvenida, con dificultad consiguió abrir el portón de la vieja casa familiar, y estaba tan cansado que ni siquiera se desnudó, se tumbó tal cual en la cama que olía a alcanfor y a rancio. En seguida el sueño le atrapo, y dormido comenzó a soñar con recuerdos de más de cincuenta años atrás, las calles del pueblo se poblaban de cientos o miles de personas que le recibían, y estaban entre las primeras filas todos, sus padres, sus abuelos, sus dos mejores amigos, sus tres peores enemigos, el maestro, la pareja de la guardia civil, la pastelera, el herrero, y al frente de todos Monica,su primera novia, que le daba un papel. El hombre se despertó agitado y recordó todo el sueño, y lloró amargamente al recordar el contenido del papel.
El día que abandonó el pueblo, Mónica corrió hacía él y le dió un papel, le pidió que no lo leyera hasta que llegará a Madrid. El hombre que siempre había sido obediente, espero a llegar a Madrid, para leerlo. Un simple ruego ”Te esperaré aqui, no me olvides y ven a buscarme. Te quiero hoy y siempre, tu Mónica”. El hombre resuelto a volver estudió duro la carrera de Derecho, y fue el primero de su promoción, después pensó que sería mejor ser un notario de prestigio para darle a Monica lo mejor. Tres años más tarde, se convirtió en el notario más joven y su destino, Alicante, le alejó más de su Galicia natal y de Mónica. Después de dos años en Alicante, conoció a Carmen, y olvidó a Mónica y su promesa.
Nunca volvió a ver a Mónica, pero supo por sus hermanas que nunca se casó, siempre esperó pacientemente, al cabo de los años, el hombre habia olvidado, todo hasta hoy que el sueño le había recordado todo.
Cuando el hombre se levantó fue a la casa de Mónica, y la encontró en el umbral de la entrada, el tiempo la había convertido en una anciana hacendosa y venerable, pero mantenía la hermosura de su juventud. El hombre se paró a un metro de distancia temeroso de la reacción de ella, pero ella acortó esa distancia y se abrazó al él. “Por fin volviste, que largo se me ha hecho, pero ya estas aqui”. De los ojos del hombre resbalaron dos lágrimas que encontraron un cauce seco a través de sus mejillas. Había vuelto para morir, pero ahora sabía que ese poco tiempo que le quedaba se lo debía a Mónica, y así iba a ser. La abrazó y la acarició el pelo blanco, mientras ella le empujaba hacia dentro “Venga, venga que me tienes que contar casi una vida”.
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