Te has despertado a las 12, sin ganas de responder el teléfono que no ha dejado de sonar durante toda la mañana. Te miras al espejo y descubres tu cara, arrepiéndote de haber trasnochado, de abusar del alcohol, de dormir pocas horas, y de haber fumado después de prometer dejarlo. Ahora mientras el café comienza a calentarse y dos rebanadas de pan se preparan en en la tostadora, decides comprobar tu contestador.

“Tiene tres mensajes nuevos y tres llamadas que no ha dejado mensaje” responde la metálica voz de la señorita que habita en tu contestador. El primer mensaje es una llamada de la oficina, preguntando si estás enfermo y recordardo la cita con el Sr. Gutierrez. El segundo mensaje es de tu ex-mujer recordando que estás a día diez y el banco le ha informado que no ha llegado la pensión. Y el tercer mensaje recita las bondades de un crédito puente contra una tarjeta de crédito que no recuerdas tener.

Las tres llamadas proceden del mismo número, 607 72 20 01, no recuerdas el número y compruebas que no está en tu agenda. Piensas que si fuera algo urgente hubiera dejado mensaje quien fuera. El café y las tostadas te hacen recobrar un poco el ánimo y  la resaca empieza a desaparecer. Llamas a la oficina e inventas una enfermedad que te hace mantenerte en casa al menos hasta mañana, luego llamas tu mismo al Sr. Gutierrez y pospones la cita hasta la semana que viene. Llamas a tu banco e intentas convencer al director de la sucursal que adelante la trasferencia de tu ex. Recoges la cocina y aireas la ropa de ayer, que apesta a juerga y noche.

El teléfono vuelve a sonar, y el número misterioso vuelve a aparecer en la pantalla de tu móvil, lo dejas sonar esperando que deje un mensaje. al minuto un pítido te informa que un hay nuevo mensaje en tu buzón.

Marcas el 123, y esperas, una voz preciosa de mujer comienza a hablar “Hola, esta es la cuarta y última vez que te llamo, es una pena que hayas decidido no contestar, esta mañana he decidido saltarme las normas y no ir a trabajar, estoy desnuda en la cama y esperando que cumplieras tu promesa de ayer.  Bueno tu te lo pierdes, creo que dormiré un rato y luego me iré a comer. Bye guapo”.

Mientras recuerdas como la noche anterior conociste a una preciosa mujer y como hablasteis e intercambiasteis los teléfonos, marcas rapidamente la tecla de rellamada, pero el mensaje que oyes es “El teléfono está apagado o fuera de cobertura”, te marchas hacia la ducha mientras decides que volveras intentar llamarla esta tarde.