
Ella se despide con una reverencia, la calle mojada devuelve su imagen, él le lanza a lo lejos un beso, durante un segundo la escena se congela y ambos se quedan inmoviles, sin saber si alejarse o acercarse el uno al otro. Cuando ambos se separan siguiendo cada uno por su calle, un basurero subido en su camión le espeta al hombre, “Chico, la tienes en el bote”. El sonríe pensando lo equivocado que está.
Coge el coche y conduce bajo la lluvía, y recuerda la frase entre susurros de ella cuando ambos estaban sentados con un mojito en la mano, después de presentarle un amigo “Es director de cine porno, eso merece un post ¿no?”.
Sentado en su coche, cierra los ojos, y piensa que lo que de verdad se merecía era un beso.