27 Aug
Posted by: Kenzo Tomochu in: Uncategorized
人はいさ
心も知らず
ふるさとは
花ぞむかしの
香に匂ひける
Cuando descubrí este poema, que es el número 35 del Hyakunin Isshu, de Ki no Tsurayuki no pude dejar de pensar en ti. Con mis básicos conocimiento del japonés lo traduje más o menos así ” Es imposible interpretar los sentimientos humanos, pero por lo menos las flores del lugar donde nací continuan oliendo igual que siempre”.
La primera vez que nos conocimos, ya me enamoré de ti aunque nunca te lo he confesado, y creo que nunca lo haré. Me parecías una arrogante presumida, y algunos días todavía lo pienso, pero al conocerte he descubierto que es una coraza que te pones encima, a manera de protección.
Ahora estoy parado mirándote, viendo como regateas en francés con el bereber que te quiere vender una alfombra, es media tarde y el sol se cuela entre las rendijas de los postigos de las ventanas en la habitación donde estamos sentados en el suelo. Esta mañana subí a ver amanecer, mientras tu dormías, como no te quería despertar me puse los pantalones y un jersey encima del pijama. Cuando estaba allí solo pensaba si alguna vez me besarás, y ahora lo haría yo, aqui mismo, en este mismo momento. Te giras hacia mi y me guiñas un ojo, sabes que siempre consigues lo que quieres y este pobre bereber no será una excepción.
Anoche vimos como un par de niños metido en la cama una pelicula, “Los amantes del Pont Neuf”, y no te gustó y sin embargo es una de mis películas preferidas, y no te gustó porque era una historia de amor, muy dura. Cariño ¿cómo crees que son las historias de amor de verdad, tú que también sabes lo duro que es el amor?
Luego volvemos paseando lentamente entre las flores, esta noche hará frío, las montañas del Atlas están todavía nevadas, el pueblo de Imlil cierra sus ojos al anochecer. Cruzamos el puente que separa el riad del resto del pueblo, Mohamed nos saluda con un gesto y pregunta ¿Dinner? asentimos ambos con la cabeza, ambos tenemos hambre, que pena no haber traido una botella de vino, ya que en la región bereber el alcohol está prohibido, aún así intentas convencer al pequeño camarero, que te mira con una mirada enfadada. El viejo matrimonio inglés se apiada de nosotros y comparte una copa de vino, de la botella que han comprado en Marrakech, como nos cuenta con gesto picaro, Margaret la anciana que esta mañana ha subido hasta la cima del Toubkal, y ahora está más entera que nosotros.
La estufa de leña calienta el pequeño salón, y tu te acercas un poco más a mi, compartimos más confidencias, me gustaría ahora decirte lo que siento por ti, pero me da miedo, tengo miedo de perderte, de que si te digo lo que siento desaparezcas de mi vida de la misma forma que apareciste, de repente. Que dificil es conocer cuando arriesgar y cuando no hacerlo. Mirándote a los ojos algunas veces pienso que te gustaria y otras veces me da la sensación que me dirías,”Pero querido como has llegado a pensar eso” Me encantaría que dieras tu el primer paso, que me dijeras que no has podido esperar que eres tú la que te mueres por besarme. Me doy cuenta que es imposible y no tiene sentido esperar más… Pero cuando abandonar esa loca idea, cuando darse por vencido y a ti por perdida, sin haber peleado, sin haber luchado ni una sola batalla. Mañana será otro día, volvemos a la normalidad y no me sentiré tan vulnerable, o debería decir frustrado…Pero si es asi, Por qué acepté venir a este viaje contigo, los dos solos, sin excusas, sin parapetos, Realmente no lo sé! Te metes en la cama me sonríes y me das las buenas noches. Good night, sweet dream, don’t care about me I will be well in a while(or may be not…)
Leave a reply