23 Aug
Posted by: Kenzo Tomochu in: Uncategorized

Cerró los ojos, estaba cansada, pero no un cansancio debido a no haber dormido o haber realizado un esfuerzo físico por encima de sus posibilidades. El cansancio que la aquejaba tenía más que ver con la sensación de no haber conseguido ningún avance en su vida.
Visto desde fuera, el cuadro lo constituía una mujer de mediana edad, atractiva, sentada en una terraza de Sevilla a media tarde, con una cerveza a mitad de beber y un libro abierto por la página 245. Si queréis que profundice en la descripción os diré que la mujer vestía una camiseta blanca que dejaba entrever que no usaba sujetador, unos jeans gastados y unas zapatillas deportivas, completaba la imagen un bolso abierto donde se adivinaba unos apuntes o cuadernos. Sin embargo la mujer parece mayor para estar en la universidad, y por su apariencia no parece que venga de trabajar…
Deseó no tener que abrir los ojos nunca más. Se sentía estafada, engañada por la vida, había puesto mucha energía en esta última relación y él la había decepcionado.El sol de la tarde calentaba su calor dandole tranquilidad, mecánicamente se acarició el pelo para comprobar si lo tenía limpio.
El libro comenzaba a moverse cambiando de página debido al viento, lo cual constituía un fastidio para mi porque me habia acostumbrado a esa pagina 245, revolotee un poco más hasta posarme en el borde del vaso de cerveza, y desde alli pude tener una panoramica diferente de la mujer… La brisa y el sol en la cara, la intentaban animar, aunque volvia a estar sola, sola como el noventa por ciento de su vida, desde los veinte que se marchó de la casa de sus padres, hasta los treinta y siete que tenía ahora había saltado de relación en relación. Jaime estaba destinado a ser el definitivo…
Me preocupaba que la mujer siguiera con los ojos cerrados, llevaba ya un rato largo, si el concepto que tengo de rato largo es el mismo que el vuestro. Me decidí a tener un contacto con ella, volé hasta su mano derecha y comencé a caminar nervioso, moviendo mis patillas freneticamente, causando un cosquilleo que sé que pone nervioso. Sin embargo ella parecía ausente y no reparó en mi.
Lentamente se iba dejando ir, había decidido morir sentada en esta misma terraza, en el bar enfrente de la casa de Jaime, y si se lo proponía sabía que era capaz de hacerlo. En un minuto todo se habría acabado, si era capaz de contener la respiración. Sabía que podía parecer ridiculo, pero ella tenía una gran voluntad y era capaz de asfixiarse a si misma. En las hojas que había en el bolso se lo explicaba todo a Jaime,..y a su mujer…Empezaba a notar ya la falta de aire, el corazón le latía desbocado…solo un poco más… Extrañado por la falta de reacción decidí realizar un truco que nunca falla, elevé el vuelo hasta su nariz, y me posé allí, ahora no le quedaba más remedio que extender sus manos e intentar tocarme… Un picor en la nariz, un insecto, un acto reflejo que provocó un estornudo y con el una bocanada de aire nuevo, en ese momento se dió cuenta de la tonteria que habia estado a punto de cometer…Se levantó decidida a olvidar a Jaime y comenzar otra vez y van…
Adiós bella dama…
3 Responses
coleccionista de sentidos
26|Aug|2007 1Deduzco que en este cuento eres una mosca salvadora,verdad?
Espumosis aguda
27|Aug|2007 2coleccionista de sentidos,
Espumosis aguda
27|Aug|2007 3Gracias coleccionista, si es una mosca…no sé si salvadora!!
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