
El hombre se despierta inquieto, algo le ha intranquilizado en su sueño, el sudor le baña la frente y la camiseta esta tambien mojada. Enciende la pequeña lampara de la mesilla y mira la hora de su reloj, las tres menos cuarto. Lo que haya sido que le ha despertado, le mantiene ahora desvelado.
Coge el paquete de cigarillos y sale a la terraza, a lo lejos el ruido del mar rompiendo en las rocas evoca un paraiso de tranquilidad. Cuando sus ojos se han hecho a la oscuridad puede distinguir las formas del jardin. El bananero, los arbustos, las hamacas de la piscina.
De repente y si se fija mas distingue dos cuerpos en una de las hamacas. Es obvio que no le han visto, por si acaso apaga el cigarillo, al rato sus ojos ya se han acostumbrado perfectamente a la penumbra de la noche y es capza de distinguir nitidamente el cuerpo de un mujer y el de un hombre. Todavia estan desordenadamente vestidos, la mano de ella avanza hacia la cremallera del pantalon de el. Por los movimientos pausados, casi diria certero, el observador colige que no es una inexperta. Lentamente la mano de ella, extrae el pene del hombre y busca avidamente encontrarlo con su boca.
El observador nota una ereccion y mecanicamente comienza a acariciarse, abajo la pareja continua lentamente descubriendose mutuamente, ahora es el hombre el que busca acariciar el sexo de ella, levanta la falda e introduce una de sus manos entre las piernas de ella. El observador, se encuentra ahora bastante excitado, cuando de repente un ruido le lleva a mover la vista hasta la terraza de al lado.
Descubre a una mujer de mediana edad, observadora como el de la escena que los dos actores principales estan desarrollando en la hamaca de la piscina. Ambos se miran durante un instante, observador y observadora. Ambos se conocen, al menos de vista, ya que durante una semana han compartido horarios de desayuno y cena en el hotel. Observador sabe que la observadora esta casada y tiene dos hijos. Se han sonreido e intercambiado frases corteses en el ascensor y en el pasillo. Ambos se encuentran una situacion incomoda, observador decide ser osado, la sonrie y vuelve a acariciarse su pene. La observadora hace un pequeño ademan de protesta y un leve intento de retirarse.
Los dos saben que ninguno tiene ahora ganas de irse a dormir. Observador piensa que observadora tiene mas suerte porque siempre puede despertar a su marido y aplacar esa excitacion que seguro que tambien siente. De repente observadora decide romper tambien el fuego y comienza a acariciarse, primero timidamente y al poco con mas ganas, lleva un pequeño camison que enseña casi al completo sus bragas y muestra o mejor, permite adivinar su cuerpo.
Observador sabe que no esta nada mal, porque ya de refilon la ha visto en la piscina. Ella introduce su mano derecha en su vientre y comienza a realizar movimientos acompasados, mientras un pequeño gemido se escapa de su boca. Ahora observador y observadora se han convertido en actores principales relegando a la pareja de la hamaca a un mero papel secundario. Al rato ambos llegan al climax, de forma violenta y casi simultaneamente. Despues sin hablarse y casi sin mirarse, los dos encienden sendos cigarillos y vuelven su mirada sobre la hamaca ya vacia, y vuelven a encontrarse frente a frente, mirada contra mirada.
Observador y observadora, ahora convertidos en el y ella, se sonrien, incluso hacen un intento de hablar, pero antes de que ninguna palabra salga de sus bocas ambos se dan cuenta de lo ridiculo que seria comenzar a hablar. Ella sonrie, hace un guiño picaro y se despide dibujando un adios con la mano.
Ahora el vuelve al principio, a estar solo, ahora si que no recuerda que pensamiento le desvelo, pero su cabeza en estos momentos esta pensando en observadora, y mientras enciende un ultimo cigarillo, piensa como reaccionaran ambos mañana cuando se encuentren, y sobre todo piensa en si ella volvera a salir a la terraza la proxima noche.