Quizas tenga razon Mrs McGuinness, cuando dice que para olvidar a alguien es necesario al menos pasar solo por todas las estaciones del año, por todos los meses del calendario.

Ayer te acorde de ti mientras desayunaba en el buffet del hotel. Una niña llevaba el plato lleno de rodajas de sandias, como hacias tu, en cualquier hotel en el que estabamos. Siempre terminabas tu desayuno parsimoniosamente delante de un plato repleto de rodajas de sandia.

Este recuerdo ha ido deslizando por mi cabeza recuerdos de veranos pasados contigo, ya no quedan fotos de esos dias y dentro de poco, los recuerdos quedaran dormidos, pero todavia este verano y en mi cabeza, estan muy presentes. Los paseos por la playa en Strandby, o la noche estrellada de Dragør, cuando se casaron Kæte y Lars, y tu me prometiste amor eterno. O compartir un plato a medias con el mar de fondo, o alargar mi brazo sonmoliento y encontrar tu vientre en la hamaca de al lado. O acariciar tu cuerpo desnudo con aftersun, o leer a medias un libro, o compartir una colchoneta.

Mientras la niña avanzaba hacia su mesa, la he seguido con la mirada, no he podido olvidar que ahora te has convertido en madre (odio la palabra madrastra) de dos niñas, y quizas ahora tienes quien te acompañe comiendo tus interminables platos llenos de rodajas de sandia.

Si Mrs McGuinness esta en lo cierto, este año posiblemente mi verano comenzara en diciembre.

PD: El cuadro se llama “woman with watermelon” (mujer con sandía) de Byron Galvez