El Retorno de los espumosos…

Los espumosos regresan…con menos sex y más city que nunca

Archive for August, 2007

Las flores continuan oliendo igual que siempre…

人はいさ
心も知らず
ふるさとは

花ぞむかしの
香に匂ひける

Cuando descubrí este poema, que es el número 35 del Hyakunin Isshu,  de Ki no Tsurayuki no pude dejar de pensar en ti. Con mis básicos conocimiento del japonés lo traduje más o menos así ” Es imposible interpretar los sentimientos humanos, pero por lo menos las flores del lugar donde nací continuan oliendo igual que siempre”.

La primera vez que nos conocimos, ya me enamoré de ti aunque nunca te lo he confesado, y creo que nunca lo haré. Me parecías una arrogante presumida, y algunos días todavía lo pienso, pero al conocerte he descubierto que es una coraza que te pones encima, a manera de protección.

Ahora estoy parado mirándote, viendo como regateas en francés con el bereber que te quiere vender una alfombra, es media tarde y el sol se cuela entre las rendijas de los postigos de las ventanas en la habitación donde estamos sentados en el suelo. Esta mañana subí a ver amanecer, mientras tu dormías, como no te quería despertar me puse los pantalones y un jersey encima del pijama. Cuando estaba allí solo pensaba si alguna vez me besarás, y ahora lo haría yo, aqui mismo, en este mismo momento. Te giras hacia mi y me guiñas un ojo, sabes que siempre consigues lo que quieres y este pobre bereber no será una excepción.

Anoche vimos como un par de niños metido en la cama una pelicula, “Los amantes del Pont Neuf”, y no te gustó y sin embargo es una de mis películas preferidas, y no te gustó porque era una historia de amor, muy dura. Cariño ¿cómo crees que son las historias de amor de verdad, tú que también sabes lo duro que es el amor?

Luego volvemos paseando lentamente entre las flores, esta noche hará frío, las montañas del Atlas están todavía nevadas, el pueblo de Imlil cierra sus ojos al anochecer. Cruzamos el puente que separa el riad del resto del pueblo,  Mohamed nos saluda con un gesto y pregunta ¿Dinner? asentimos ambos con la cabeza, ambos tenemos hambre, que pena no haber traido una botella de vino, ya que en la región bereber el alcohol está prohibido, aún así intentas convencer al pequeño camarero, que te mira con una mirada enfadada. El viejo matrimonio inglés se apiada de nosotros y comparte una copa de vino, de la botella que han comprado en Marrakech, como nos cuenta con gesto picaro, Margaret la anciana que esta mañana ha subido hasta la cima del Toubkal, y ahora está más entera que nosotros.

La estufa de leña calienta el pequeño salón, y tu te acercas un poco más a mi, compartimos más confidencias, me gustaría ahora decirte lo que siento por ti, pero me da miedo, tengo miedo de perderte, de que si te digo lo que siento desaparezcas de mi vida de la misma forma que apareciste, de repente. Que dificil es conocer cuando arriesgar y cuando no hacerlo. Mirándote a los ojos algunas veces pienso que te gustaria y otras veces me da la sensación que me dirías,”Pero querido como has llegado a pensar eso” Me encantaría que dieras tu el primer paso, que me dijeras que no has podido esperar que eres tú la que te mueres por besarme. Me doy cuenta que es imposible y no tiene sentido esperar más… Pero cuando abandonar esa loca idea, cuando darse por vencido y a ti por perdida, sin haber peleado, sin haber luchado ni una sola batalla. Mañana será otro día, volvemos a la normalidad y no me sentiré tan vulnerable, o debería decir frustrado…Pero si es asi, Por qué acepté venir a este viaje contigo, los dos solos, sin excusas, sin parapetos, Realmente no lo sé! Te metes en la cama me sonríes y me das las buenas noches. Good night, sweet dream, don’t care about me I will be well in a while(or may be not…)

枕草子, Makura no Sōshi (Pillow book)

Se levantó temprano y pensó que no estaba mal recibir el día ya despierto, duchado y afeitado. Escogió una camisa de hilo blanca y unos pantalones vaqueros, unos zapatos comodos y salió a la calle. Compró el periodico y se sentó en la terraza del café para desayunar, café solo con una tostada manchada en margarina y mermelada. Paseó lentamente por las páginas del periódico y luego un poco más rápido por las calles de la ciudad.

Acabó la mañana sentado en un banco del paseo marítimo mirando al mar, los últimos días de agosto se comenzaban a notar en la playa, cada vez más bañistas se convertían como por ensalmo en aburridos oficinistas. A lo lejos, en la orilla  una madre peleaba con sus hijos para que salieran del agua. Se sintió bien, después de haber pasado tanto tiempo compadeciéndose a si mismo en lo más oscuro de su habitación, sin levantar la persiana …escuchando insistentemente la misma canción…”I´m left, you are right she´s gone”, preguntándose si tenía sentido enamorarse como un loco de un mujer como Zeraphia, aunque tú se lo habías advertido o precisamente porque tú se lo habías advertido.

Ahora cada día y hoy es el primero de esos días, va a trabajar duro por olvidarla, y por eso se ha levantado temprano, y antes de ducharse ha empaquetado todas sus cosas en una caja y las ha bajado al trastero.

El pequeño paseo hasta la playa ha sido demasiado cansado para él, tanto tiempo sin ejercitar sus piernas, sintió el cosquilleo del hambre en su estómago, decidió que no le apetecía volver a casa y posiblemente no encontrara nada que pudiera sobrevivir a un examen sobre la fecha de caducidad.  Conocía bien la ciudad, aunque se consideraba a si mismo un viajero temporal en la misma.

Dos calles detrás, y cerca el Latino, su bar preferido, estaba un pequeño bar familiar, con menús decentes. Escogió macarrones con tomate y milanesa con patatas, un helado y un café. Bebió en dos sorbos una copa de cerveza. pero decidió seguir comiendo con agua mineral. Al terminar de comer miró el reloj las cuatro menos cuarto, pensó que le daba tiempo a ver una película de cine en el cine de barrio.

La última vez que fue al cine fue con ella, y ambos vieron una reposición de The pillow book, de Peter Greenaway, ahora piensa que sería capaz de volver a verla solo. Sus pensamientos se escapan hasta esa noche, después de ver la película dónde Nagiko busca amantes que escriban sobre su piel, ambos imitaron la película, ella escribió en el pecho de él “elsker dig for evigt”, y él escribió un caracter kanji, él único que sabía y que representaba el amor. Más tarde, cuando supo algo de danés supo que significaba “te querré para siempre”, ahora al recordalo sonríe y piensa que menos mal que no lo tatuó en su piel como pensaba hacer.

Al final decide ir a una librería, y curiosea, pero al final compra un moleskine, le encantan las tapas de cuero y la goma que lo cierra y sobre todo lo que le gusta es que presenta un reto, rellenar todas esas hojas. Con esa excitación propia de un escritor novel, vuelve a casa con las primeras luces de la noche, antes ha pasado por el mercado y ha comprado una lechuga, dos tomates y media docena de huevos, con un poco de aceite, una lata de atún y vinagre prepara una ensalada, luego una tortilla con dos huevos. Abre una botella de vino, un St. Joseph de Cave de Saint Desirat, luego se sienta y decide abrir el moleskine, que piensa convertir en su libro de almohada, y escribir sus pensamientos, sus vivencias. Mientras apura los últimos restos de la última copa lee lo último que ha escrito “…menos mal que no lo tatuó en su piel como pensaba hacer”, ha decidido recoger fielmente todos los momentos de este su primer día. Cuando termina, se lava los dientes, se pone el pijama y vuelve a soñar con ella.

Extiende tus manos hasta tocarme…

 

Cerró los ojos, estaba cansada, pero no un cansancio debido a no haber dormido o haber realizado un esfuerzo físico por encima de sus posibilidades. El cansancio que la aquejaba tenía más que ver con la sensación de no haber conseguido ningún avance en su vida.

Visto desde fuera, el cuadro lo constituía una mujer de mediana edad, atractiva, sentada en una terraza de Sevilla a media tarde, con una cerveza a mitad de beber y un libro abierto por la página 245. Si queréis que profundice en la descripción os diré que la mujer vestía una camiseta blanca que dejaba entrever que no usaba sujetador, unos jeans gastados y unas zapatillas deportivas, completaba la imagen un bolso abierto donde se adivinaba unos apuntes o cuadernos. Sin embargo la mujer parece mayor para estar en la universidad, y por su apariencia no parece que venga de trabajar…

Deseó no tener que abrir los ojos nunca más. Se sentía estafada, engañada por la vida, había puesto mucha energía en esta última relación y él la había decepcionado.El sol de la tarde calentaba su calor dandole tranquilidad, mecánicamente se acarició el pelo para comprobar si lo tenía limpio.

El libro comenzaba a moverse cambiando de página debido al viento, lo cual constituía un fastidio para mi porque me habia acostumbrado a esa pagina 245, revolotee un poco más hasta posarme en el borde del vaso de cerveza, y desde alli pude tener una panoramica diferente de la mujer… La brisa y el sol en la cara, la intentaban animar, aunque volvia a estar sola, sola como el noventa por ciento de su vida, desde los veinte que se marchó de la casa de sus padres, hasta los treinta y siete que tenía ahora había saltado de relación en relación. Jaime estaba destinado a ser el definitivo…

Me preocupaba que la mujer siguiera con los ojos cerrados, llevaba ya un rato largo, si el concepto que tengo de rato largo es el mismo que el vuestro. Me decidí a tener un contacto con ella, volé hasta su mano derecha y comencé a caminar nervioso, moviendo mis patillas freneticamente, causando un cosquilleo que sé que pone nervioso. Sin embargo ella parecía ausente y no reparó en mi.

Lentamente se iba dejando ir, había decidido morir sentada en esta misma terraza, en el bar enfrente de la casa de Jaime, y si se lo proponía sabía que era capaz de hacerlo. En un minuto todo se habría acabado, si era capaz de contener la respiración. Sabía que podía parecer ridiculo, pero ella tenía una gran voluntad y era capaz de asfixiarse a si misma. En las hojas que había en el bolso se lo explicaba todo a Jaime,..y a su mujer…Empezaba a notar ya la falta de aire, el corazón le latía desbocado…solo un poco más… Extrañado por la falta de reacción decidí realizar un truco que nunca falla, elevé el vuelo hasta su nariz, y me posé allí, ahora no le quedaba más remedio que extender sus manos e intentar tocarme… Un picor en la nariz, un insecto, un acto reflejo que provocó un estornudo y con el una bocanada de aire nuevo, en ese momento se dió cuenta de la tonteria que habia estado a punto de cometer…Se levantó decidida a olvidar a Jaime y comenzar otra vez y van…

Adiós bella dama…

Despierto

El hombre se despierta inquieto, algo le ha intranquilizado en su sueño, el sudor le baña la frente y la camiseta esta tambien mojada. Enciende la pequeña lampara de la mesilla y mira la hora de su reloj, las tres menos cuarto. Lo que haya sido que le ha despertado, le mantiene ahora desvelado.

Coge el paquete de cigarillos y sale a la terraza, a lo lejos el ruido del mar rompiendo en las rocas evoca un paraiso de tranquilidad. Cuando sus ojos se han hecho a la oscuridad puede distinguir las formas del jardin. El bananero, los arbustos, las hamacas de la piscina.

De repente y si se fija mas distingue dos cuerpos en una de las hamacas. Es obvio que no le han visto, por si acaso apaga el cigarillo, al rato sus ojos ya se han acostumbrado perfectamente a la penumbra de la noche y es capza de distinguir nitidamente el cuerpo de un mujer y el de un hombre. Todavia estan desordenadamente vestidos, la mano de ella avanza hacia la cremallera del pantalon de el. Por los movimientos pausados, casi diria certero, el observador colige que no es una inexperta. Lentamente la mano de ella, extrae el pene del hombre y busca avidamente encontrarlo con su boca.

El observador nota una ereccion y mecanicamente comienza a acariciarse, abajo la pareja continua lentamente descubriendose mutuamente, ahora es el hombre el que busca acariciar el sexo de ella, levanta la falda e introduce una de sus manos entre las piernas de ella. El observador, se encuentra ahora bastante excitado, cuando de repente un ruido le lleva a mover la vista hasta la terraza de al lado.

Descubre a una mujer de mediana edad, observadora como el de la escena que los dos actores principales estan desarrollando en la hamaca de la piscina. Ambos se miran durante un instante, observador y observadora. Ambos se conocen, al menos de vista, ya que durante una semana han compartido horarios de desayuno y cena en el hotel. Observador sabe que la observadora esta casada y tiene dos hijos. Se han sonreido e intercambiado frases corteses en el ascensor y en el pasillo. Ambos se encuentran una situacion incomoda, observador decide ser osado, la sonrie y vuelve a acariciarse su pene. La observadora hace un pequeño ademan de protesta y un leve intento de retirarse.

Los dos saben que ninguno tiene ahora ganas de irse a dormir. Observador piensa que observadora tiene mas suerte porque siempre puede despertar a su marido y aplacar esa excitacion que seguro que tambien siente. De repente observadora decide romper tambien el fuego y comienza a acariciarse, primero timidamente y al poco con mas ganas, lleva un pequeño camison que enseña casi al completo sus bragas y muestra o mejor, permite adivinar su cuerpo.

 Observador sabe que no esta nada mal, porque ya de refilon la ha visto en la piscina. Ella introduce su mano derecha en su vientre y comienza a realizar movimientos acompasados, mientras un pequeño gemido se escapa de su boca. Ahora observador y observadora se han convertido en actores principales relegando a la pareja de la hamaca a un mero papel secundario. Al rato ambos llegan al climax, de forma violenta y casi simultaneamente. Despues sin hablarse y casi sin mirarse, los dos encienden sendos cigarillos y vuelven su mirada sobre la hamaca ya vacia, y vuelven a encontrarse frente a frente, mirada contra mirada.

Observador y observadora, ahora convertidos en el y ella, se sonrien, incluso hacen un intento de hablar, pero antes de que ninguna palabra salga de sus bocas ambos se dan cuenta de lo ridiculo que seria comenzar a hablar. Ella sonrie, hace un guiño picaro y se despide dibujando un adios con la mano.

Ahora el vuelve al principio, a estar solo, ahora si que no recuerda que pensamiento le desvelo, pero su cabeza en estos momentos esta pensando en observadora, y mientras enciende un ultimo cigarillo, piensa como reaccionaran ambos mañana cuando se encuentren, y sobre todo piensa en si ella volvera a salir a la terraza la proxima noche.

Una rodaja de sandia

Quizas tenga razon Mrs McGuinness, cuando dice que para olvidar a alguien es necesario al menos pasar solo por todas las estaciones del año, por todos los meses del calendario.

Ayer te acorde de ti mientras desayunaba en el buffet del hotel. Una niña llevaba el plato lleno de rodajas de sandias, como hacias tu, en cualquier hotel en el que estabamos. Siempre terminabas tu desayuno parsimoniosamente delante de un plato repleto de rodajas de sandia.

Este recuerdo ha ido deslizando por mi cabeza recuerdos de veranos pasados contigo, ya no quedan fotos de esos dias y dentro de poco, los recuerdos quedaran dormidos, pero todavia este verano y en mi cabeza, estan muy presentes. Los paseos por la playa en Strandby, o la noche estrellada de Dragør, cuando se casaron Kæte y Lars, y tu me prometiste amor eterno. O compartir un plato a medias con el mar de fondo, o alargar mi brazo sonmoliento y encontrar tu vientre en la hamaca de al lado. O acariciar tu cuerpo desnudo con aftersun, o leer a medias un libro, o compartir una colchoneta.

Mientras la niña avanzaba hacia su mesa, la he seguido con la mirada, no he podido olvidar que ahora te has convertido en madre (odio la palabra madrastra) de dos niñas, y quizas ahora tienes quien te acompañe comiendo tus interminables platos llenos de rodajas de sandia.

Si Mrs McGuinness esta en lo cierto, este año posiblemente mi verano comenzara en diciembre.

PD: El cuadro se llama “woman with watermelon” (mujer con sandía) de Byron Galvez

Madera noruega

Hoy la brisa por fin ha parado, y para alguien que no ha traido ninguna prenda de abrigo, es el primer dia que se puede estar sentado en el porche sin sufrir la incomoda sensacion de sentir los brazos helados. Mientras terminaba un pequeño cigarro mirando la puesta del sol, una musica ha llegado hasta mi.

 El sonido de los beatles en boca de mujer. Una preciosa voz acariciaba los acordes de Norwegian wood. De repente senti la necesidad imperiosa de seguir esa voz y ver la cara de la propietaria.

“En el lobby del hotel y a modo de atraccion para los huespedes todas las noches se ofrece una actuacion, Señor. Esta noche un grupo The dinamics toca canciones pop”, respondió mecanicamente la señorita de recepcion a mi consulta telefonica.

Ya abajo, no lo puedo negar, mi curiosidad podía más que mi cansancio, descubrí un pequeño escenario frente a mesas ocupadas por innumerables familias, las mismas que por la mañana despliegan batalla campal por cada hamaca en la piscina, pero ahora se han puesto sus galas de noche.

Veo una mesa algo retirada, pero curiosamente con una buena visual del escenario. The dinamics es el tipico grupo que te esperarias amenizando esta noche de hotel, salvo por ella. Si antes su voz me habia hechizado y habia conseguido llevarme hasta alli, ahora su figura, no me permitia mover mis ojos de ella. Era tan parecida a ti, que me asusto al principio.

De no haber sabido tu nulo talento para la musica hubiera jurado que eras tu. Ademas ella creo que me miraba de la misma forma, como preguntandose si me conocía. “Un gin-tonic, gracias”, ametrallo al camarero, sin darle tiempo a comenzar su retahila propinera.Solo tengo tiempo, ojos y oidos para ella. Al terminar la tercera cancion, el musico del teclado musita un gracias y señalandola a ella,deja caer su nombre, Petra.

Vuelvo a mirarla de arriba a abajo, y cada rasgo me vuelve a llevar a tus brazos. Al finalizar la actuacion, le he pedido al camarero que la invitara a mi mesa, me ha costado bastante mas convencer al camarero que a ella. Al cuarto gin-tonic, nuestros labios ya se tocan, y me hace gracia ver como la familia de al lado comenta entre medias palabras. Se queja la madre, entre las miradas de envidia del padre.

Cuando recoge su pequeña bolsa neceser de una habitacion que hace las veces de camerino, me doy cuenta que no soy el primero con el que sube a la habitacion del hotel.Pero me da igual, cuando me ha besado un escalofrio me ha recorrido la espina dorsal, y un sentimiento de dejavu me ha dejado helado, el beso me ha sabido a ti.

Ahora son casi las cuatro de la mañana, y estoy un poco mas tranquilo despues de oir tu voz somnolienta al otro lado del telefono, mientras Petra duerme en mi cama.

 Perdoname si he colgado sin contestar. Vuelvo mis ojos en la penumbra sobre Petra, y la miro de otra forma,y ya no os veo tan iguales realmente solo sois parecidas en que estais hechas de la misma madera noruega.

Cuento para noches de luna y mares en calma

Volvió del mar, del mar profundo y oscuro, solo para volverla a ver. Pero ella no le recordaba ya, después de tanto tiempo. El lloró y llenó de tristezas su corazón. Ella no se dió cuenta.

Un día se encontraron pero ella no se paró. El soñó besarla, amarla, tenerla…despertó otra vez en lo más oscuro del profundo mar. El mar le volvió a acunar.