Me duelen las manos, los pies, las rodillas, el bazo, mis uñas arañan la mesa dejando heridas de color madera, me escapo, me siento, me encojo, me mato, me muero, me duermo sin sentir,  me extraño sin tiempo y sin base, y todo esto porque no quiero verte más…copio de un libro de Girondo, estas líneas,

No estoy
No la conozco.
No quiero conocerla.
Me repugna lo hueco,
la afición al misterio,
el culto a la ceniza,
a cuanto se disgrega.
Jamás he mantenido contacto con lo inerte.
Si de algo he renegado es de la indiferencia.
No aspiro a transmutarme,
ni me tienta el reposo.
Todavía me intrigan el absurdo, la gracia.
No estoy para lo inmóvil,
para lo inhabitado.

Cuando venga a buscarme,
díganle:
“se ha mudado”.

Y dejenme aqui solo con mi soledad sola, con mi tristeza, no me consuelen, no quiero consuelo, no quiero sentirme acompañado, quiero estar triste, quiero alimentarme de mis perezas y mis recuerdos, quiero buscar en los cubos de basura más penas para alimentarme de ellas.

Y TÚ, olvidame, y enamorate de una roca y que cuando la abraces se te caiga en un pie, y te cause el mismo dolor en el juanete que tú me has dejado en mi corazón.

Y sientate sola en la cola del dentista, y que te rechinen los dientes, que la próxima que digas “amor, mi amor” las palabras se nieguen a salir de tu boca, y se atrincheren detrás de la lengua, y te provoquen un vómito. Y que huelas todo el tiempo a salitre, a alga muerta, a raspa de pescado, y a cola de metro.

Pero a pesar de todo, tú sabes que te quiero, que me muero por tus caricias, por tus abrazos,¿Me comprendes?yo tampoco comprendo nada, ojalá fuera mariposa, urraca o cuervo y pudiera escapar volando, o emigrar a otro continente, a otro clima, a otro país donde no se hable de ti, donde nadie te conozca, donde pueda ser feliz.

Y ahora, ahora cuando te extraño, no estás, ni te espero, mañana me marcho, no quiero volver, no puedo volver, no siento volver. Me choco, me confundo, me resucito y muero, y muero, y muero.