
Desbridate, respira lenta, siente rápido…piensate féliz, sientete contenta, celébrate, diviértete, hoy querida es tu cumpleaños y tienes casi todo permitido.
Vete a la barra de ese bar dónde ahora estás viendo amanecer, levanta la copa, mira a esa luna llena que se refleja en el mar y en tu pelo, y piensa, o mejor desea que este año será maravilloso, haremos lo posible por ayudarte a conseguirlo.
Mi mejor besos y todos mis pensamientos, Sé muy féliz…ah! y antes de marcharte, bebete otro mojito, por si las moscas.

Tengo que demostrarme cada mañana que tengo la fuerza suficiente para continuar. Y pensar que todo lo que me ha pasado es un cúmulo de mala suerte…Me llamo Jonás, tengo cuarenta años y desde hace más de tres años estoy en la cama de un hospital. Tengo que pelear cada día por tener ganas de vivir, y sobre todo desde que ella dejó de venir a visitarme, hace ya más de un año.
Según me han contado se casó hace una semana, con Claus . Lo más curioso es que yo fui el que los presenté, en la fiesta de cumpleaños de Iben. Ella, cumplía treinta años, y yo me acababa de comprometer con ella, delante de toda su familia, y le regalé un anillo. Aquel año su cumpleaños cayó en domingo, un domingo cualquiera, como hoy.
Hoy he soñado con ella, y he vuelto a recordar esos tiempos felices, esos días paseando por la playa al atardecer, soñando con un futuro, diferente, un futuro mejor. Ahora aqui en esta cama, lamento no poder caminar a su lado otra vez.
Por la noche, fuimos a celebrar los dos solos su cumpleaños y al terminar la tercera cerveza, apareció Claus. Claus era compañero mio de trabajo, tampoco eramos muy cercanos, en realidad no tenía ningún amigo en ese país. Pero aquella noche, él se mostró muy cercano y comenzamos a hablar los tres, Iben y él demostraron una conexión muy cercana entre ambos. De repente Claus comenzó a aparecer en nuestra vida. Dos meses más tarde era inseparable de los dos. Iben y yo nos ibamos a casar a finales de agosto, y sin embargo la distancia entre ambos era cada vez más grande.
La noche de mi accidente, Iben y Claus aparecieron juntos en el hospital, en aquel momento no fui capaz de atar cabos, pero ahora estoy seguro que ellos ya habían comenzado a tener algo.
Esa noche aciaga, estuve esperando a Iben en casa, hasta que anocheció, y luego un par de horas más. Cuando dió la medianoche, empecé a preocuparme, y la llamé a su móvil. No contestó.
Salí a la calle, aunque llovía, para comprar una cerveza en el 7/11 de Torvegade, justo cuando crucé la calle, creí verla en un taxi, me quedé parado en mitad de la calle, y el coche no pudo verme hasta que me tuvo encima.
El golpe me destrozó la columna, otro domingo por la noche, un puto domingo cualquiera como el de hoy. Desde ese domingo mi vida se paró. Al principio estaba preocupado por volver a andar, por sentir mis piernas, por notar el dolor, ahora sé que me duelen más otras heridas.

Me duele tener que decirtelo, pero no tengo nada que hacer, y lo que es peor que no tengo nada que contarte, por eso no te contesto cuando llamas.
He visto como mi pequeño teléfono se mueve nervioso cada vez que en su pantalla aparece tu nombre, pero no he querido detener sus movimientos, ni he querido oir tu voz.
¿Qué quieres que te diga? que estoy decepcionado, lo siento…Tanto que no dejaré que se me pase o que me conquistes otra vez, con tus agañazas y tu manera de ser. Dejaré que pases por mi lado, dejaré que me olvides o me vayas olvidando, o ya me hayas olvidado, si es que alguna vez pensaste más de un segundo o medio minuto en mi.
Muchas veces el amor ni triunfa ni gana, pero eso no lo escriben los grandes poetas, el triunfo de la mediocridad, el triunfo de lo cotidiano, en cualquier parte del mundo, quizás en este mismo momento, otra mujer decepciona a hombre esperanzado.
Despacio, ¿crees que es posible que se puede querer a alguien que no te entiende? Deprisa, ¿Piensas en alguien más que en ti?
El teléfono vuelve a sonar…pero esta vez ya no eres tú.

Me duelen las manos, los pies, las rodillas, el bazo, mis uñas arañan la mesa dejando heridas de color madera, me escapo, me siento, me encojo, me mato, me muero, me duermo sin sentir, me extraño sin tiempo y sin base, y todo esto porque no quiero verte más…copio de un libro de Girondo, estas líneas,
No estoy
No la conozco.
No quiero conocerla.
Me repugna lo hueco,
la afición al misterio,
el culto a la ceniza,
a cuanto se disgrega.
Jamás he mantenido contacto con lo inerte.
Si de algo he renegado es de la indiferencia.
No aspiro a transmutarme,
ni me tienta el reposo.
Todavía me intrigan el absurdo, la gracia.
No estoy para lo inmóvil,
para lo inhabitado.
Cuando venga a buscarme,
díganle:
“se ha mudado”.
Y dejenme aqui solo con mi soledad sola, con mi tristeza, no me consuelen, no quiero consuelo, no quiero sentirme acompañado, quiero estar triste, quiero alimentarme de mis perezas y mis recuerdos, quiero buscar en los cubos de basura más penas para alimentarme de ellas.
Y TÚ, olvidame, y enamorate de una roca y que cuando la abraces se te caiga en un pie, y te cause el mismo dolor en el juanete que tú me has dejado en mi corazón.
Y sientate sola en la cola del dentista, y que te rechinen los dientes, que la próxima que digas “amor, mi amor” las palabras se nieguen a salir de tu boca, y se atrincheren detrás de la lengua, y te provoquen un vómito. Y que huelas todo el tiempo a salitre, a alga muerta, a raspa de pescado, y a cola de metro.
Pero a pesar de todo, tú sabes que te quiero, que me muero por tus caricias, por tus abrazos,¿Me comprendes?yo tampoco comprendo nada, ojalá fuera mariposa, urraca o cuervo y pudiera escapar volando, o emigrar a otro continente, a otro clima, a otro país donde no se hable de ti, donde nadie te conozca, donde pueda ser feliz.
Y ahora, ahora cuando te extraño, no estás, ni te espero, mañana me marcho, no quiero volver, no puedo volver, no siento volver. Me choco, me confundo, me resucito y muero, y muero, y muero.