25 May
Posted by: Kenzo Tomochu in: Uncategorized

Luisa se despertó con el ruido de las bocinas, estaba acostumbrada a que todas las mañanas una pequeña serenata, la indicara que había llegado el momento de despertarse. Pero esta mañana era diferente, el ruido era más ensordecedor y más molesto.
Decidió a regañadientes que ya era hora de levantarse, y se arrastró hacia la cocina. Mientras se prepara con mimo un café bien cargado, mira por la ventana y descubre que está lloviendo, el olor del café le despierta un poco y se alegra de gastar el poco dinero que le queda en estos pequeños caprichos, desde que se separó ha decidido quererse a si misma mucho.
Abre un tarro lleno de galletas y duda antes de coger dos o tres, al final piensa que es mejor dejar el tarro lejos del alcance de sus manos y de sus caderas. Fuera parece que el tráfico comienza a normalizarse, pensándolo bien no hay prisa, hace más de un mes que su empresa dió suspensión de pagos, ella fue la encargada de cerrar con llave el despacho y entregarle el llavero al conserje de la finca.
Vuelve a hojear el periódico de ayer, por si encuentra algún anuncio de trabajo, que busque a una mujer separada de más de 40, adicta al café y a los trajes de Max Mara, pero lo unico que descubre es el mismo anuncio que le intrigó anoche “Hombre busca conocer a una mujer de repente. Abstenerse encontradizas”, al volverlo a ver se sorprende de encontrarlo rodeado con un círculo rojo. Ella debió subrayarlo ayer, pero no lo recuerda, y tampoco porqué le pareció interesante.
“Busca conocer una mujer de repente”, lentamente piensa en la frase y se sonrié pensando en como conocer a alguien de repente, y como será él. Hoy tampoco tiene ningún plan, sus mañanas cada día son más monotonas, cada vez le cuesta más meterse en la ducha y vestirse para salir a la calle, a veces piensa que pasaría si se paseara en pijama por la calle, si la gente con la que se cruza y se ignora todos los días se volvería al pasar ella.
Mientras el agua caliente de la ducha recorre su cuerpo, la idea de conocer a alguien de repente empieza a tomar forma en su cabeza.
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