No tener imaginación, ni tiempo, ni ganas para escribir algo más, ¿pero quién eres que me pides, mejor me obligas a que me siente y sienta delante de mi pantalla y empiece a teclear, intentando construir frases con palabras prestadas, algo que parezca más que un patchwork?.

Retal #1 (yo te cobijaré)

Me siento al sol y me como una naranja, así intento no tener que pensar en tí. pero cuando comienzo a pelarla, mis manos no responden, la naranja se cae al suelo. Mis manos son ya tan viejas y te añoran, mis dedos no responden y retuercen un poco más, se enroscan en los recuerdos y entrelazan entre sí, y recogen y abrazan la naranja como cariñosas ramas.

Miro mis brazos y no los encuentro, dónde estaban encuentro unos apendices leñosos, la naranja forma parte de mi, y yo de ella, pedículo y fruto, origen y resultado.

Me pongo a correr, y espero que al hacerlo no tener que pensar en tí, miro mis piernas y ellas no se quieren mover, están enterradas, enraízadas a este suelo, no me dejan escapar de aquí, mi cuerpo se paraliza y se recubre de una corteza, mis piernas se confunden o se unen, se vuelven poco a poco árbol.

No quiero ni pensar que me ha hecho convertir en un árbol, a no ser que sea la necesidad de no pensar en tí, no sufrir, no añorar, pero con los restos de mi recién abandonada humanidad te sigo pensando.

Pronto, cuando mis últimos pensamientos se mueran, ya no te añoraré, pero ahora y mientras me voy abandonando, deseo con todas fuerzas que te sientes bajo mi sombra, que te cobijes de la tormenta, que te abraces a mi tronco y oigas latir este corazón, que comas mis frutos, que me riegues, que me podes, que me consueles cuando llore hojas, y que me hieras tatuando tu nombre en mi pecho de madera.

Retal #2 (Sin tiempo)

Dos minutos para convencerte, dos minutos para que no te marches de mi lado. 1 minuto cincuenta y te habrás marchado y me dejarás. Me quedo parado en la puerta, y te veo pasar a mi lado, mientras dejas detrás nuestra casa, 1 minuto y tu taxi estará aqui, me abrazas mecánicamente con tristeza olvidada, treinta segundos, y el taxi se acerca…quince segundos y te sientas, diez segundos y me miras, nueve, ocho, esperas que te diga algo, seis, veo una lágrima que se escapa, tres, el taxi arranca, adiós con la mano, un te quiero se muere en mi boca, mientras te dejo escapar… por tercera vez esta semana.

Mientras cierro la puerta me llega tu sms, “Compra manzanas para cenar”.