“Disculpa mis labios por buscar placer en los lugares más insospechados”, le susurré a su oído después de haberla besado. “No me arrepiento de ser como soy, no soy tu caballero andante, no soy tu superheroe, no soy él que te quiere salvar, pero estaré aqui para ayudarte, para darte mi mano, si tú quieres, si tú me necesitas”.

Ella jugó con la vela, con la llama, acariciándola lentamente, mirándome con sus ojos pardos, lentamente sus dedos se acercaron a los míos y los rozaron. “No creo en el amor, en la relación duradera, y si esta noche estoy aquí contigo es porque sé que pronto desapareceras de mi vida, sin dejar nada más que un leve rastro, como el humo que deja esta pequeña vela”, respondió ella.

De repente, mi cabeza está a mil, dos mil o mil millones de años luz de esta mesa, y mis pensamientos se llenan de colores, de palabras tontas, y de sonidos melódicos y me olvido de ella, y comienzo a pensar en el humo, y lo sigo por las columnas, por el techo, veo como se escapa por una apertura de la ventana, de repente estoy también fuera, pero curiosamente si miro por la ventana, me veo a su lado todavía, mientras ella apura su copa de vino,  y su mano continua ya no rozando, sino acariciando mi mano.

¿Cómo es posible que este fuera mirándome? no voy a preocuparme de esto ahora, y comienzo a caminar por la calle, siendo la huella blanca, el rastro que persigue a una pequeña columna de humo.

Mientras lo sigo, me voy alejando del presente y voy llegando hacia mis recuerdos, y esos recuerdos me traen frases familiares, y lugares comunes…¿Me he perdido?¿Dónde? en la angustia, asomado al engaño, pegado a mi ausencia, no estoy aquí, o es allí donde no estoy, ni con mi sombra ni mis gestos…

Desde el fondo de mis sentimientos, salto y vuelvo a caer por efecto de la gravedad en el mismo lugar, en la misma mesa dónde estaba y mi caída me lleva enfrente de ella,  enfrente de su ojos, enfrente de su voz….

Toco la vela y me quemo…estoy de vuelta, “Yo sí creo en el amor, y me encanta enamorarme cada mañana y desenamorarme cada noche y creer que hay alguien esperando que la encuentre…”, salen las palabras a borbotones…Creo que no debería haber tomado ese mojito…o mejor aún no debería dejar que nadie dudara de que sí se puede enamorar, pero quién soy yo para dar consejos….

Cierro los ojos mareado, mientras mi cabeza vuelve a volar rapidamente…esta vez estoy dentro de mi corazón que de forma extraña esta latiendo al ritmo de una canción…