Hola me llamo Deana Breitberger, y nací un día de marzo de 1989 en el hospital de Magee, mis padres se llaman Duane y Donna, y mis hermanos mayores se llaman Deren y Deirdre, con suerte me graduaré en mayo de este año, luego planeo ir a la Universidad de Pittsburgh, si consigo convencer a mis padres que estudiar es una buena oportunidad.

Mi vida se resume en estas pocas líneas, quizás podría contarte que me encanta bailar Jazz y tocar el clarinete, de pequeña me encantaba jugar al escondite y ir a la cabaña de mi abuela de vacaciones. Algún me casaré y tendré dos hijos. Una vez tuve un novio, pero al final acabó con mi amiga Nicole Cochran, porque ella sí se acostó con él. Quizás debería dejar de ser amiga de Nicole, pero entonces no tendría amigas, y es un poco triste ir al High School yo sola.

Una vez fui feliz, recuerdo que tenía 13 años y vino mi prima Rachel desde Suiza, estuvo con nosotros una semana y durante ese tiempo mi familia fue feliz y no se oyeron discursiones en la habitación de mis padres. Pero un día Rachel volvió a Berna y mis los gritos volvieron a llenar las paredes de mi pequeña casa roja y blanca.

Ahora estoy oyendoles gritar, y creo que no lo soportaré más, ahora mi padre sale de casa, y se monta en el coche. Mi madre bajará ahora a la cocina y beberá una ginebra, dos, o tres, y se acostará  borracha. Mi padre no volverá esta noche, seguro que se queda a dormir en la cama de cualquier mujer que habrá conocido esta noche.

Mi hermano Deren se fue hace un año de casa, y no volvió a llamar. Sólo dejó una carta larga y toda su colección de cromos de beisbol. Ahora los tengo en uno de los cajones de mi mesilla, cuando estoy triste como ahora los agarro fuerte con la mano y pienso que Deren me abraza y me dice que nada va a pasar.

Deirdre no se ha ido, bueno técnicamente no se ha ido, pero hace más de dos semanas que nadie sabe dónde está y que ha pasado con ella. Mi madre piensa que está con Clarence pero yo sé que hace más de un año que ella y Clarence no se hablan. La verdad es que pienso que mi hermana está muerta, pero lo llevo pensando desde que tenía 6 años, y Deirdre estuvo un mes en el hospital, cuando volvió ya no parecía mi hermana y nunca volvimos a hablar como antes, ni a jugar juntas.

Hola, me llamo Deana y necesito alguien que me comprenda, sólo espero que alguna vez pueda encontrar alguien que me quiera, y saber que se siente.