
¿Qué pensarías si te dijera que es mentira que te quiero? Qué lo único que me pasa es que te deseo…¿Qué pensarías si te dijera que me olvido de ti en cuanto nuestros cuerpos se separan? Te dije una vez que si quisiera sólo mantener una relación sexual con una mujer, no te hubiera elegido tan lejos, a más de 3.000 km de mi…eso te dejo tranquila, pensando en la pureza y cándidez de mis sentimientos, y si te soy franco a mi también me dejo tranquilo, pero con la tranquilidad del que se siente mal, del que sabe que no está obrando bien. Pero así es, lo único que me ata a ti es el deseo sexual, es saber que conozco los mismos pasos de baile que tú y somos capaces de disfrutar de la coreografía.
Pero hoy me ha entrado un ataque de honradez sexual, si la puedo llamar así,… y ahora que estas dormida, y veo tu cuerpo desnudo, todavía siento mi piel caliente y sudorosa, ahora que te veo con el pelo revuelto encima de la cara, me ataca un extraño pensamiento, ahora que te veo sin cara, quizás se me hace más clara, casí como una revelación, la imagen de tu cuerpo…y comienzo a darme cuenta que estoy enamorado de tu cuerpo, que cuando digo “te quiero” es a él a quien se lo digo, y es un “querer” que equivale a deseo.
Me he dado cuenta que no recuerdo la última vez que pensé en ti como mujer completa, y eso me hace sentir mal, asquerosamente egoista…sucio, pienso en despertarte y contarte como me siento y con razón me insultes, que me dejes…soy un drogadicto, tengo adicción a tu cuerpo, a acostarme con él, a follar con él, pero a ti no sé si te quiero, es más es que creo que ni te conozco, no sé cuál es tu máxima ambición, ni que te asusta, que buscas…sin embargo si sé como hacer estremecer tu cuerpo, sé como le gusta que le acaricien…
Lentamente me tumbo en la cama abrumado por estos pensamientos, mi mano se acerca lentamente a tu muslo, mientras emites un quejido que quiere decir “ahora no”…mientras me quedo dormido, sueños extraños me asaltan, de cuerpos que se enamoran y cerebros que se desprecian…