14 Jan
Posted by: Kenzo Tomochu in: Uncategorized
Todo empezó como una broma, aquella tarde no me apetecia que el barista de Starbucks fuera gritando mi nombre por lo que decidí inventar mi nueva identidad…cuando me preguntó por mi nombre después de haberle pedido mi chai tea latte con avellana, le dije “Lester” y me dirigí hasta la zona de entregas esperando mi vaso. El barista gritó “Lester, Chai grande!!” cuando estaba recogiendo mi encargo, ella se acercó y me dijó “¿Te llamas Lester? qué nombre tan curioso, ¿nos tomamos juntos nuestras bebidas? asi empezó todo…a los dos meses ya saliamos juntos, ella me seguía llamando Lester…para algún caso de intimidad se inventó el diminutivo cariñoso de “Ley”…
Esta situación me generó graves inconvenientes, en primer lugar cuando uno es de Cuenca como yo no suele llamarse Lester, con lo que tuve que reinventar mis origenes, busqué en el mapa algún sitio que para mi fuera fascinante, Australia era un buen lugar para nacer, así fue como nací como Lester en Sidney…un poco más complicado fue encontrar el apellido, después de mucho buscar me convertí en Lester Brewsar, australiano…
Nunca habia hablado un buen inglés, lo cual como australiano de pro suponía un handicap importante, esto me obligó a apuntarme a clases nocturnas, sobre todo porque los padres de Marga, que asi se llamaba, se empeñaban en hablar conmigo en inglés como signo snob, al segundo año de relación, esta doble vida se volvió insoportable para mi…tuve que renunciar a todos mis amigos, que me seguian conociendo como Arturo, empecé a frecuentar los pub irlandeses y conseguí con mucha insistencia que Paddy Sullivan, un dublinés de unos cuarenta y tantos me adoptara como su amigo…eso sí sorprendido del mal inglés que hablaban los australianos, yo comenzara a tener un acento de Oxford…
Tampoco mantuve mi trabajo, en el banco el Sr. Diaz se negó en redondo a pasarme el teléfono cada vez que Marga preguntaba por mi…empecé a trabajar en una agencia de publicidad, como Director Financiero, les hacia gracia que tuviera nombre artistico…pero conseguí ser conocido en el trabajo como Lester…lo que me facilitó un poco las cosas en el terreno laboral…
En el tercer año, todo se complicó un poco más, Marga se empeñó en casarse conmigo y para eso me pidió conocer a mis padres…ella se encargaría de sacar los billetes, yo sólo tenía que hablar con mis padres y pedirles que nos alojaran en su casa de campo a las afueras de Sidney…Marga estaba tan emocionada por conocer a Bruto, el canguro con el que habia crecido…estuve mirando las páginas de internet , por si existía alguna de padres de alquiler australianos, pero no…Finalmente con la ayuda de Paddy simulé la muerte de mis padres en un tsunami en la costa de Tailandia…Marga estuvo llorando un mes, yo creo que me lo tomé con más entereza, siempre habia estado un poco distanciado de mis padres…por las noches salía a la calle y desde la cabina llamaba a mis verdaderos padres, que todavia regentaban una libreria en Cuenca…todas las noches me preguntaba mi madre cuando iba a presentarle a esa novia que me habia echado…
Después de guardar un luto razonable por los Sr. Brewsar, Marga retomó la idea de casarnos, secundada por sus padres…en ese momento ser protestante, como casí todo el mundo en Australia tampoco parecía que fuera a salvarme…más de mil veces estuve a punto de decirla “¿Cariño, me querrías igual si me llamara Arturo?”, pero fui incapaz,…y ese es el motivo por el que me encuentro ahora delante de usted, para solicitar si es posible la nacionalidad australiana, ya que mi novia no espera más que presentemos los papeles de la boda…la funcionaria de la embajada me miró con una cara extraña…pero…
Leave a reply